Colaboración de @Esquivell7

Ubicándonos en el viejo continente, Holanda para ser precisos, ocurrió una protección a los derechos de autor bastante extraña por parte de la justicia de ese país, pues resulta ser que un hombre llamado Theo Tempels de 77 años de edad, ingeniero mecánico ya jubilado, realizó un invento bastante peculiar, que consiste en lo siguiente:

En este país el bizcocho o pan tostado comúnmente recibe el nombre de biscote, existiendo una modalidad redonda de este pan tostado que es utilizada a menudo como postre en momentos familiares y festejos de las familias holandesas que lo acompañan con algún dulce, mermelada, chocolate, etc.

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La problemática de este tipo de pan tostado de forma redonda, es que viene empaquetado en bolsas en forma de tubo (cilíndricas) y tratar de tomar uno sin que se rompa es prácticamente una misión imposible, por lo que a Theo Tempels, se le ocurrió la idea de hacer una hendidura del grosor de un dedo en uno de los bordes de dicho pan y así acabar con las piezas rotas.

Logrando ser patentado un año después, ofreció su invento a dos fabricantes de estos panes (Bolletje y Continental Bakeries), y al no tener éxito, guardo su documento que avalaba la patente y supo esperar, sin embargo la década pasada, el primero de estos fabricantes lanzo al mercado el pan tostado con una hendidura en el borde de los panes como si fuera su idea, por lo que Tempels al percatarse de esto se quejó y logro llegar a un acuerdo económico para que pudieran seguir produciendo estos panes, pero bajo su licencia.

bojetjeEn esa misma década el segundo de los productores alegó ante la justica que hacerle una hendidura o abertura a una de las orillas del pan tostado para poderlo tomar del empaque sin que se rompieran NO era un invento y por lo tanto solicitó fuera declarada nula la patente otorgada a Tempels por 20 años, pero para su sorpresa de “Continental Bakeries”, los jueces dieron la razón a Tempels.

La victoria ha desacreditado el dicho de la empresa toda vez que el argumento de la misma ha sido “no ver inventiva alguna en hacer una hendidura o abertura a un pan tostado redondo; tarde o temprano, se le hubiera ocurrido a cualquier otro del ramo”, siendo así importantísima la respuesta dada por Tempels: “si fuera tan fácil, lo habrían hecho antes que yo, y no ha sido así”.

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El Tribunal que conoció de esta controversia admitió que la idea parece sencilla, pero no lo es, dado que la solución para evitar que el pan redondo se rompa al extraerlo de su envoltura cilíndrica es lo bastante ingeniosa para ser calificada de invento. Satisfecho y entusiasmado con la decisión, Tempels sabe ahora que ni “Continental Bakeries” ni nadie más puede ahora fabricar las galletas con hendidura sin su permiso y sin un pago previo por la licencia correspondiente, pero aún mejor ¡satisfecho! por la protección a sus derechos, sin duda un reconocimiento el ingenio e intelecto humano.