Ahora que la captación de imágenes es mucho más sencilla, reclamaciones, pleitos y demandas reclaman el respeto a la propia imagen.

El derecho a la propia imagen es la facultad que tiene toda persona de impedir que se reproduzca su propia imagen, por cualquier medio sin autorización expresa o tácita

La necesidad de intimidad es inherente al ser humano, ya que para su desarrollo requiere de espacio para desarrollar personalidad e identidad; así es como surge el derecho a la vida privada, que busca cumplir o bien sancionar si este objetivo no se cumple.

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El derecho a la propia imagen atribuye a su titular la facultad de decidir, aprobar o negarse a que su imagen sea sujeta en cualquier soporte material o por cualquier medio en el que sea plenamente identificable.

Esta atribución es regulada por la Ley Federal del Derecho de Autor, que en su artículo 231, establece que ninguna persona podrá ser capturada en imágenes a menos que sea bajo su aprobación. Siendo este acto una infracción en materia de comercio:

Artículo 231. Constituyen infracciones en materia de comercio las siguientes conductas cuando sean realizadas con fines de lucro directo o indirecto:

II.- Utilizar la imagen de una persona sin su autorización o la de sus causahabientes;

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Es decir que si una persona captura a otra, ya sean fotografías, videos u otro sin su consentimiento recae en este supuesto de derecho, que como ya vimos busca el libre desarrollo del ser humano dentro de la sociedad; protegiendo la vida privada.

Este derecho pretende el respeto a la esfera íntima y personalísima de cualquier sujeto, y permite a éste impedir que su imagen sea comercializada, divulgada o explotada sin su consentimiento.