Knorr es una empresa dedicada a la fabricación de sopas, caldos concentrado y cremas, y pertenece a Grupo Unilever, una empresa multinacional británico-nerlandesa creada en 1930.

Misma que utilizó la canción autoría del presidente de la SACM (Sociedad de Autores y Compositores de México) Armando Manzanero para promocionar sus productos.

Recordemos que hace algunos años, el producto de la empresa llamado Knorr se anunciaba por canales de televisión mientras se escuchaba el tema musical:

Por lo que al percatarse de esto, el cantautor demandó en 2102 a EMI music (quien posee los derechos de explotación desde 1967) por la licencia de uso que otorgara a favor de Knorr que involucra a la canción “Contigo Aprendí”, haciendo alusión de que su obra había sido modificada.

Emi argumentó como defensa, diciendo que se le habían cedido los derechos Patrimoniales (de explotación y divulgación) de esta canción. Y que el acuerdo firmado en 1967 se realizó:

 “sin reservarse ninguna facultad de explotación para su ejercicio personal o excluyente”

Aquí existe una duda, según lo relatado el contrato se firmó mientras se encontraba en vigencia una ley distinta a la que actualmente rige los Derechos de Autor.

Pues en la actual Ley, la modificación de una obra debe ser autorizada por el Autor, sin importar qué tipo de sesión se haya realizado, ya que esta facultad pertenece a los llamados derechos morales, que son inherentes, imprescriptibles, e irrenunciables.

La duda es si la modificación existe, y de ser así saber si emi music la autorizó o knorr la realizó sin considerar el permiso del autor.

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Estaremos pendientes de este asunto y de su resolución, pues si se acredita la alteración o modificación que argumenta el maestro Armando Manzanero recaería en toda la responsabilidad Knorr por modificar la obras sin consentimietno expreso del autor,  o inclusive de Emi por autorizar la modificación en el acuerdo firmado entre la empresa de sopas y la compañía discográfica, si fuera el caso.

“es una violación a mis garantías individuales y derechos humanos, hecho que no solo me afecta, sino que también pone en peligro los derechos de todos los autores y compositores de México, y en consecuencia la salvaguarda del acervo cultural de México, al pretender que la facultad de sincronizar una obra con fines publicitarios es un derecho patrimonial”. Concluyó el maestro Armando.