Una novela que redescubre a México como casi un paraíso, sobre todo para los extranjeros pero tras años de su publicación la realidad continúa igual.

Este libro se encontraba en mi lista de must read al ser un clásico que hasta mi bisabuelo recomendaba, y después de terminarlo, no puedo estar más de acuerdo con todos aquellos que me lo recomendaron.

Luis Spota (1925-1985), quien hasta no hace mucho tiempo, era considerado como el autor mexicano más leído, por su asombrosa facilidad para contar historias, es el magnífico autor de esta novela llamada “Casi el Paraíso”, obra considerada como su mejor novela, aunque sus demás ediciones, en conjunto, son una referencia necesaria para observar otras cosas de esa segunda mitad del siglo XX mexicano que seguimos observando.

La novela tiene como protagonista a quien desempeñaría en México el papel de príncipe Ugo Conti, quien en realidad era el hijo de una prostituta italiana, de padre desconocido, sin embargo, nacido con el don de la belleza física. Lo demás fue asunto de aprendizaje a manos de Francesco, a quien conoció en la cárcel y del que aprendió la manera de “ser noble” para que todos lo creyeran. Así es como el falso príncipe llega a tierra Azteca , por Acapulco, en el barco de una anciana, gringa rica y vieja, a punto de ser abandonada, para cumplir las expectativas de esa sociedad aldeana en la búsqueda desesperada de reconocimiento social.

De inmediato, la sociedad se vuelve loca y le exige que los acepte como amigo, invitándolo a centenares de fiestas, caravanas, honores y servilismo, ofreciéndose hasta el hastío. Y cada momento de su entrada a la sociedad mexicana le sirve al novelista para afinar los detalles de un cuadro por demás animado pero deprimente.

A los atributos novelísticos de Spota,  se suma su vigor narrativo, lo conciso en la descripción, mirada certera, eficacia en los diálogos, manejo del suspenso se debe agregar una estructura novelística bastante ambiciosa.

La novela se divide en cuatro partes, y estos apartados constituyen bloques narrativos que, conforme avanza la novela, ayudan a reconstruir la historia de Ugo Conti y los demás co protagonistas de la historia. Así, su nacimiento, la infancia, sus inicios en el arte de engañar, su aprendizaje con Francesco y su relación con la sociedad mexicana están dispuestos con exactitud para que no decaiga el interés del lector.

“Trata a tus amigos con cautela, por si alguna vez llegan a ser tus enemigos; y a éstos con cortesía, por si con el tiempo llegan a ser tus amigos” fue una de las enseñanzas mayores de Francesco.  “No hay peor enemigo que una mujer despechada” fue el otra, enseñanza que por la arrogancia y ambición de Ug,o lo llevan a ver sus planes destruidos.

Bastos son los personajes de esta novela, sin embargo el más destacado, en mi opinión, es la sociedad mexicana, donde se revela esa triste aspiración aldeana de figurar con blasones y dinero, arribista y sin asideros de identidad en la cumbre de la sociedad. Lo cual es deprimente. Conti solamente requirió seguir algunos consejos de su mentor y la sociedad se acomodó a él, lo descubrió como el impostor que era y poco le importó la moraleja, ya que inmediatamente llegó otro “noble”, uno de los muchos que llegarían gracias a que ellos siempre estarían dispuestos a recibirlos de rodillas.

Por mucho que pueda parecer un cuento, lo triste es que la historia realmente sucedió en aquella época, y a 50 años de haberse publicado esta novela real, todo parece indicar que poco hemos aprendido, ya que el tráfico de influencias, el soborno y la impunidad es el pan de cada día. Y siguen llegando extranjeros con “nombramientos/títulos/ elite” quienes son domadores de que el tiempo no ha pasado y aquí se pueden seguir cambiando rocas por rubíes que México tristemente sigue siendo “Casi el paraíso”.