El fotógrafo Oleg Oprisco que vive y trabaja en Kiev, sigue con su vívido estilo de la fotografía conceptual que sitúa a los sujetos en medio de retablos surrealistas y fantásticos. 

Oprisco gasta grandes cantidades de tiempo para fregar los mercados de pulgas y tiendas de segunda mano para recoger accesorios, trajes y otros artículos, los cuales utiliza en cada toma que a menudo esboza de antemano en un cuaderno de dibujo, con la sesión final, que requiere 2-3 días de preparación.

Aunque sus fotografías carecen de una línea interpretativa que identifique su obra, el estilo de este fotógrafo es innegable, pues la perfecta armonía entre la composición, la temática, la iluminación y el sentido del espacio hacen de sus fotografías imágenes de sueños, de momentos que podemos desear y de situaciones cargadas de emotividad que producen nostalgia y nos guardan secretos.

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Las mujeres y la naturaleza son dos constantes en su trabajo. Las primeras aparecen como protagonistas de atmósferas creadas por la segunda; de rostros inexpresivos pero que comunican con lo que las acompaña, las mujeres juegan un rol importante en la obra de Oprisco.

Son las bellas mujeres que no dicen nada pero expresan mucho, es el entorno donde se captura la imagen, es la iluminación que evoca recuerdos o la originalidad del concepto, pueden ser muchas cosas las que hagan del trabajo de Oprisco una obra artística de nuestro tiempo.