Cuando una sociedad que necesita pertenencia y copia comportamientos, a veces hay que voltear a ver qué es lo que realmente estamos replicando.

¿Has notado que los carteles de anuncios de películas cada vez son más agresivos y chispiantes de violencia? y también te has preguntado si esto ¿ha traído repercusiones en el comportamiento de las personas que los miran, (niños y adolescentes)?, yo sí creo en la influencia y en las mentes que son modificables con algún tipo de imágenes que hay por allí, como aquellos anuncios de las cajetillas de cigarrillos que muestran cómo es que te quedará la boca si fumas. Alguna vez leí en un libro que está comprobado que los mensajes de este tipo, estimulan a las personas a fumar aún más, ya que el subconsciente del humano está sometido a una carga fuerte de deseo por jugar a la ruleta rusa y las malas consecuencias de esto, es lo que lo fascinan. El artista residente en Nueva York, Jon Burgerman, ha hecho una respuesta un tanto fuerte a los anuncios violentos, ya que ha notado que el aumento de estos va de la mano con el de la violencia en las calles de alguna forma.

Él se ha dedicado en últimas fechas a realizar una serie de intervenciones a la que llamó, “Headshots” en la cual Burgerman se ha documentado en fotografías hechas a él mismo, utilizando accesorios y sangre falsa para retratarse como el objetivo principal para quien el cartel está apuntando su arma. 

Con la ayuda de imaginativas poses en charcos de sangre o bien cayendo a punto de morir por allí en el suelo del subterráneo, Burgerman intenta hacer conciencia a los observadores para mirar detrás de esta propaganda y hacer conciencia que en el momento que miren sus piezas, alguien en el mundo, está probablemente utilizando un arma y matando a una persona en forma real y sin piedad.

El concepto no está nada lejos de la realidad y aunque amo el cine, se me hace bastante bueno que se haya utilizado los carteles de este para hacer énfasis sobre un mal que nos aqueja a muchas personas en el mundo, tal vez en unas ciudades más que en otras pero la conciencia está en cada uno de nosotros y hacerla trabajar es nuestra obligación.

Síganme en twitter @azenetfolch