A pesar de que la marca Pastelera Clara insistió en el argumento de que contaba con la distintividad gráfica suficiente para no tener mayor conflicto con la marca Santa Clara, esta última argumentó que no solo bastaba eso sino el tema de la denominación, es decir su carácter nominativo y le funcionó. 

Clara Isabel Vargas Borray asistió a la supervisión industrial y comercial y solicitó el registro de la marca Pastelera Clara-Chocolatiere (Mixta) para identificar productos en la clase 30 de la Niza, que representa postres de chocolate, chocolate y sus productos derivados, sin embargo la ya reconocida sociedad Industria Santa Clara S.A.B. se opuso mediante el ingreso de un escrito respecto al registro en la Superintendencia de Industria y Comercio citando las razones contenidas en el artículo 136 a) de la Decisión N ° 486 de la Comisión de la Comunidad Andina.

La industria alimentaria garantiza en su carta que los postulantes pretenden identificarse con 30 categorías de productos, y las expresiones de marcas registradas proporcionadas no son lo suficientemente únicas para que puedan destacarse en el mercado y convivir coexistiendo.

SIC aseguró que si bien Santa Clara utilizó una de las Decisiones del Consejo de la Comunidad Andina para expresar su oposición, no se ajustaba a las circunstancias adecuadas de la marca y por lo tanto no se consideró como base legal. 

Tras la impugnación, Clara Isabel Vargas Pore respondió a la solicitud de la defensa. Dijo que a pesar de las similitudes nominales, la marca Pastelera Clara-Chocolatiere la informaba claramente en términos y forma. La particularidad del consumidor, a diferencia de Santa Clara, no evoca claramente su propósito. 

La empresa también dijo que en la parte gráfica de la marca, la disposición de las dos marcas es muy diferente, lo que no generará confusión entre los consumidores finales, además, la exigencia de la parte gráfica implica su particularidad,  incorporando la imagen del grano de cacao en sus elementos. 

Luego de proponer los argumentos, SIC continuó realizando un análisis comparativo y encontró que el logo presentaba similitudes en ortografía y fonética, ya que el riesgo de confusión se puede encontrar al evaluarlos en su conjunto, a pesar de que “pastelero” y “chocolatero” Las dos palabras adicionales “maestro” evocan los productos que la marca quiere identificar y por esto mismo la SIC decidió reconocer que la oposición era correcta y negó el registro, dándole a Santa Clara razón respecto a sus argumentos.