La Conferencia Jesuita de África y Madagascar (JCAM) envió una carta a la Unión Europea (UE) y Alemania para que se detengan todos los trámites para otorgar derechos de propiedad intelectual a vacunas, fármacos, y pruebas que se utilicen para cualquier tema relacionado con el Coronavirus. La JCAM inició la petición con el presidente de los Estados Unidos de América y posterior a esto, mediante una carta solicitaron a la embajadora alemana Annett Günthe que la UE y Alemania no se negaran a esta solicitud porque además de que ya ha sido apoyada por bastantes países, más de 400 sociedades civiles podría dar la posibilidad de salvar muchas vidas. 

La carta señalaba que, en África, las nuevas variantes del virus han provocado un aumento exponencial en el número de casos y muertes, y han hecho daño mayormente a las ya frágiles economías de África. Según el Banco Africano de Desarrollo, dentro de la carta se hacía énfasis en insistir acelerar la producción y distribución de las vacunas y aumentar el financiamiento multilateral para este propósito. Derivado de esto es la insistencia a Alemania y al G-20 que exijan al Fondo Monetario Internacional (FMI) que emita nuevos derechos especiales de giro para el subsidio de la producción de las dosis y el Plan Covax que pretende garantizar la aplicación de las vacunas necesarias en países de bajos recursos.

En la reunión del consejo de derechos de propiedad celebrada el 23 de febrero para promover el uso universal de los medicamentos, pruebas de diagnóstico y vacunas de Covid-19, Monseñor Ivan Jurkovič, observador del Vaticano, señaló en su intervención que los complejos mecanismos actuales para proteger los derechos de propiedad intelectual son obstáculos frente a las emergencias actuales, y reiteró que “las políticas y leyes deben seguir centradas en los derechos humanos, respetar y promover la dignidad humana en un espíritu de solidaridad dentro y entre los países”.