El cantante, actor y compositor colombiano Carlos Vives ha dejado de interpretar públicamente la canción “La gota fría” por infracciones a derechos de autor.

La canción fue compuesta desde el año 1938 por su autor Emiliano Zuleta Baquero;sin embargo su estado jurídico ha llegado hasta el punto de impedir que sea cantada en presentaciones en vivo.

La ejecución pública, como se le llama en el argot jurídico a la interpretación de obras artísticas, es uno de los derechos que posee el autor y que si prefiere puede licenciar o autorizar para que otras personas puedan hacer uso de ella, usos que pueden incluir la ejecución pública, su distribución, modificación o alteración de la obra, entre otros.

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La canción de Vives está incluida en su álbum “Clásicos de la Provincia”  con el cual consolidó su carrera en 1990. El impedimento para seguir utilizando la canción del modo en que se venía dando es que “La gota fría” se encuentra inmiscuida en un litigio, pues la familia Zuleta y la editora musical Prodemus se enfrentan por los derechos de la canción. En esta caso, la editora es quien hasta el momento podía otorgar autorizaciones.

En este momento existe, al parecer, una discusión jurídica sobre quién tiene los derechos, si se trata de la editora musical Prodemus -que alega ser la titular de esos derechos desde hace muchos años- o la familia Zuleta, que también tiene una pretensión sobre los mismos derechos” dijo Eduardo Varela, asesor jurídico de Carlos Vives.

La Sociedad de Autores y Compositores SAYCO (Colombia) aclaró que son ellos los que manejan los derechos de ejecución pública de la canción, cuyas regalías son pagadas a los hijos de Zuleta Baquero.

‘La gota fría’ es una obra que autoriza Sayco porque la representa Sayco. Si hay una editora, esta autoriza el uso de la obra para temas audiovisuales, pero para la comunicación pública debe pagarle esos derechos a Sayco“, dijo José Ignacio Ovalle, coordinador de Sayco.

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Álvaro Morón, representante legal de la familia aseguró que el autor Zuleta firmó unos contratos en los años 1976 y 1994. En ellos se interpreta la administración de regalías y no como una sesión de derechos o autorizaciones de otra índole.

Todo surgió cuando se intentó emitir un concierto de Carlos Vives por televisión por suscripción, ya que “cuando se hacen estas transmisiones se necesitan varios permisos para hacer uso de una obra musical“. aseguró Varela.

En esa oportunidad se presentaron “dos partes que quisieron dar autorización para el uso de ese repertorio y ante la incertidumbre y como no sabíamos quién era la persona que realmente debía dar esa autorización surge esta discusión entre dos partes“.

Si bien no existe una prohibición explícita que impida la interpretación de la canción por parte del artista colombiano, su equipo decidió eliminarla de su repertorio de interpretación para evitar reclamos en un futuro por violación a derechos de autor, pues no se sabe quién otorgará las legítimas autorizaciones.