Sin duda la Propiedad intelectual y los alcances de su protección han crecido, la legislación que la compone sobrepasa fronteras. Tan es así que diversos tratados internacionales las contemplan, es el caso del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Los roles económicos y culturales en los que los derechos de propiedad intelectual interactúan actualmente, ha provocado que las miradas sean puestas en este ámbito, a fin de que formen parte de acuerdos internacionales.

Al inicio de la década de los noventa, la región norteamericana logró la celebración del TLCAN, o tratado de libre comercio. En inglés North American Free Trade Agreement (NAFTA). El acuerdo fue señalado por algunos como la estrategia perfecta para que México ingresara a la clasificación “País de primer mundo”.

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Las aportaciones y la relación que se creó en materia de propiedad intelectual tras su firma, envolvió principalmente al campo de las patentes. Los rubros de patentamiento fueron ampliados sensiblemente, incluyendo medicamentos, el plazo de vigencia se extendió a 20 años y las condiciones para el licenciamiento obligatorio se relajaron.

Los secretos industriales también se negociaron y se estipularon diversas cláusulas para su regulación y compromiso, pues se contempló su inclusión como figura completa.

En lo que refiere a los signos distintivos como marcas en todas sus clasificaciones, también se atendió. Ya que se incluyó la figura de las marcas tridimensionales, el plazo de vigencia de 10 años y la relajación de los estándares para la conservación de registros.

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En el caso de México, estos nuevos estándares impulsaron la promulgación de nuevas leyes, tanto en materia de Propiedad Industrial (Ley de la Propiedad Industrial), como la Ley Federal del Derecho de Autor.

A poco más de 22 años de haber entrado en vigencia este acuerdo, sin duda los avances que el planeta entero ha realizado en cuanto a la propiedad intelectual se refiere, deben ser considerados en las nuevas negociaciones, pues somos testigos de que es impulsador de la cultura y sobre todo de la economía de un país. Es claro que el nuevo TLCAN tendría que reflejar esos avances.