Considerando que la definición de la Organización de la Propiedad Intelectual engloba que toda creación de la mente humana está protegida, te platicamos lo que sucede en la arquitectura, donde evidentemente también existe.

Esto quiere decir que las creaciones arquitectónicas traen consigo derechos inalienables a favor del autor, en este caso el arquitecto.

La propiedad intelectual y su legislación está ligada de manera intrínseca al valor económico que cada creación pueda generar dado su uso y explotación; pero ajenos a las creaciones buscan poder apropiarse de algunos ingresos. Muchos dicen que los actos de los terceros que pretenden adjudicarse estos derechos están vinculados a la ética y valores morales, más allá de una prohibición legal.

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Una vez que el artista vende su obra o su creación, ésta deja de pertenecerle únicamente en la forma material, es decir que algunos derechos conservará. Pues para que el comprador pueda explotarla en el mundo comercial se requiere de una transmisión de derechos o una licencia, ya que es la única manera de hacerse de estas posibilidades.

Un caso “especial” se da en la creación de arquitectura, pues sin importar si son grandes, pequeños, malos o buenos todas son creaciones de la mente humana, y estará definida por factores como la autenticidad, ser innovadora en cuanto a materiales y sistemas constructivos empleados, aportar valores estéticos, de integración al entorno o representar un período de la historia.

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Esta construcción puede ser a petición del municipio y en sí del estado o de una persona física o moral. Lo más común, pero no por eso simple, es la casa que un cliente encarga a un arquitecto. Y tal como se dice es a petición de un interesado.

La casa pertenece a quien la encarga y la paga, eso es obvio. Sin embargo, la propiedad intelectual del proyecto es del autor, tanto así que se queda con el juego de planos originales firmados por ambos. En estricto sentido, si con el paso del tiempo, el dueño pretende hacer una remodelación, un cambio o una modificación a la original, debería obtener autorización del arquitecto.