La violación a derechos de autor es tan sencilla de cometer, que a veces ni siquiera son percibidos por quien comete dicha violación.

Sin duda la era digital obligó a legisladores, autores, creadores y en sí a todos los sujetos de derechos relacionados con derechos de propiedad intelectual, a voltear a ver con mucha más atención la legislación que protege derechos autorales e industriales.

Es por ello que es importante conocer en qué momento se cruza la línea entre lo legal y lo ilegal.

Usar una foto, un retrato, o alguna pintura sin la autorización del autor o de quien tenga la potestad legal para hacerlo, que signifique o contraigan un lucro, es una clara violación; pero también lo es no mostrar el nombre del autor.

Es decir que ambos actos, constituyen una violación a derechos de autor y no es necesario que se realicen en conjunto. Otra manera de caer en un ilícito es alterarla. En el caso de las pinturas podría ser insertarle algo extra, o modificarla en alguna manera de su forma original.

justicia

Una forma más de caer en el supuesto de violación a derechos de autor, es el uso de la imagen de una persona. Esto se da comúnmente en la divulgación de imágenes de personajes conocidos, aunque la facultad no es exclusiva de éstos.

Por ejemplo, cuando subimos un video a redes sociales y pretendemos utilizar una canción para que suene en el fondo, se violan derechos de autor por no contar con autorización para sincronizarla.

Inclusive sucede cuando “compartimos” un meme o alguna otra imagen. Pues la divulgación es decidida por el creador y titular de derechos morales. Aunque no hay que olvidar las políticas de cada plataforma.

Sin duda los usos están muy atados y son sumamente estrictos; pero si la finalidad es hacer utilizar cualquier obra sin tener el objetivo ni consecuencia de obtener lucro, no hay responsabilidad.