Esto ha pasado desde el principio de los tiempos, el no leer las letras chiquitas en los contratos que firmamos terminan por perjudicarnos. En la era moderna sigue sucediendo, para muestra las redes sociales.

Todos hemos visto en el perfil de un amigo la leyenda que comparten para impedir que el contenido que comparten en tal o cual red social sea difundida, y más o menos dice así:

“…Por la presente declaro que mis derechos de autor está unido a todos mis datos personales, escritura, fotos y videos, etc. (como resultado de la Convención Berner)
Es NECESARIO de mi CONSENTIMIENTO por escrito en TODO momento para el uso comercial de los anteriores. (Esto los coloca bajo la protección del derecho de autor)…”

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Esto con el objetivo de que todo el contenido subido a los medios digitales no se a utilizado por Facebook, Twitter, Instagram u otras de estas plataformas.

Sin embargo, la autorización para que estos portales sean poseedores de los derechos de autor y de propiedad intelectual de lo que a diario se comparte, es aceptada por todos y cada uno de los usuarios al dar un solo “clic” cuando crean su cuenta.

Justo en el apartado “Términos y condiciones” existe un candado al que si no se le da “Acepto” la misma página no te permite la creación de la cuenta. En dicho apartado hay una pequeña cláusula que estipula justamente la autorización para que las fotos, videos y demás puedan ser usados por cualquiera que sea la red social a su sola discreción.

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Eres el propietario de todo el contenido y la información que publicas en Facebook y puedes controlar cómo se comparte a través de la configuración de la privacidad y de las aplicaciones. Además:

  1. En relación con el contenido con derechos de propiedad intelectual (contenido de PI), como fotos y vídeos, nos otorgas específicamente el siguiente permiso, sujeto a tu configuración de la privacidad y de las aplicaciones: nos otorgas una licencia no exclusiva, transferible, con posibilidad de ser subotorgada, libre de regalías y aplicable globalmente para utilizar cualquier contenido de IP que publiques en Facebook o en conexión con Facebook (licencia de PI). Esta licencia de PI finaliza cuando eliminas tu contenido de PI o tu cuenta, a menos que el contenido se haya compartido con terceros y estos no lo hayan eliminado

A pesar de que el contenido sea eliminado de la primera cuenta de donde salió, prevalecerá en la red, siendo objeto del mismo uso que cuando “existía”.

Es importante decir que no hay muchas posibilidades de utilizar los medios digitales sin estar sujetos este tipo de obligaciones. Y aunque hay pocos juicios en contra de redes sociales, no dudamos que sea posible acreditar que la autorización otorgada se encuentra viciada de consentimiento.

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En la era moderna este método se sigue utilizando, por ello debemos ser aún más precavidos y distinguir qué tipo de contenido podemos compartir.

La cláusula comienza recalcando que eres el propietario de todo el contenido que subes a las redes sociales, pero hay que decir que el propietario y el poseedor de los derechos de difusión pueden ser personas distintas.