Cuando hablamos de derechos de autor, podemos expandir los temas de tal manera que nos sorprendería dónde es que aparecen. Sabemos que una obra literaria, pictórica o de dibujo está protegida. Te sorprenderá saber que también los personajes que allí aparecen.

Cuantos de nosotros conocemos obras literarias que, como la gran mayoría, relata la vida de algún personaje, ya sea humano o de ficción, pero sin importar esto, la creación del personaje también posee derechos de autor, y sí corresponden al autor del libro, en este caso.

No importa si el principal meollo del asunto es la creación del libro, pues todo lo que su contenido muestra está amparado por la leyes autorales. Aquí podemos incluir también a manera de ejemplo a las producción audiovisuales o todas aquellas que requieren de la interpretación de un personaje.

list_640px

La legislación ha ido un poco más allá y la protección se ha extendido a derechos conexos que son, entre otros, los de interpretación, ejecución y edición, y a las llamadas reservas de derechos.

Pues cuando alguna persona interpreta a un personaje puede atender a la Ley Federal del Derecho de Autor, que en México establece en su artículo 173:

“La reserva de derechos es la facultad de usar y explotar en forma exclusiva títulos, nombres, denominaciones, características físicas y psicológicas distintivas, o características de operación originales aplicados, de acuerdo con su naturaleza…”

Es aquí cuando la interpretación de un personaje puede resultar controversial, pues si bien quien hizo la obra de donde se deriva un personaje es el autor, existe la posibilidad de que intérprete sea una persona distinta, todo dependerá de quién solicite al Instituto Nacional del Derecho de Autor el Certificado que lo ampare.

En México hemos conocido casos en los que, sin importar que el autor del personaje sea una persona distinta de quien la interpreta, sea esta última persona la que posea los derechos para interpretar al personaje.

personajes-peliculas

Un caso muy conocido y que dejó abierto el tema fue el de la señora María Antonieta de las Nieves y su inseparable “Chilindirna” de quien sabemos, fue creador el señor Roberto Gómez Bolaños. Quien era autor del personaje pero nunca pudo obtener los derechos de interpretación, ya que la chilindrina contaba con su Certificado de reserva de derechos.

El autor tiene derecho a disfruta de los derechos patrimoniales y/o regalías de la explotación de sus obras,  y pensaríamos que al ser él el creador del personaje debería poseer los derechos correspondientes; sin embargo no fue así.

Lo que resulta en resumen que la explotación de una obra no incluye la interpretación de un personaje, que en el caso que tratamos, dicho personaje quedó descrito en el libreto de “Chespirito”. Entendiendo así que el derecho de interpretación o ejecución de un personaje es un derecho conexo.