Sin duda todo el trabajo que se realiza para lograr una gran producción, engloba la participación de muchos especialistas; sin embargo lo que se necesita principalmente son: el guión, el guión y el guión!

Todas las obras que se presentan al público en diferentes formatos, ya sean com obras de teatro, obras audiovisuales, o inclusive musicales con letra, están ligadas directamente a la creación de inicio, es decir a la parte literaria.

Sin el guión, una obra que busca ser presentada al público en formato más digerible no podría existir, ya que es el principal instrumento del que se valen tanto el productor, el fotógrafo, e inclusive el compositor musical, en caso de haberlo, y demás personas para poder crear la “nueva obra”.

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Es la pieza sobre la cual deben considerar la obtención, transmisión o cesión de derechos; es decir, una persona que ha creado un guión es autora de dicho guión por tratarse de una obra literaria, y es justamente quien autoriza o prohibe su adaptación a cualquier otro formato.

Es entonces cuando algún interesado en la historia ahí contenida, busca una cesión de derechos del guión a fin de que sea titular de ella por los años que permite la Ley Federal del Derecho de Autor:

Artículo 33.- A falta de estipulación expresa, toda transmisión de derechos patrimoniales se considera por el término de 5 años. Soló podrá pactarse excepcionalmente por más de 15 años cuando la naturaleza de la obra o la magnitud de la inversión requerida así lo justifique.

Se dice que únicamente es una cesión de derechos patrimoniales, puesto que los derechos morales son irrenunciables.

Una vez que se cuenta con la cesión de la obra literaria, se puede comenzar a trabajar o a divulgar el trabajo que resulte de la participación e inversión de el productor, ya en forma de obra audiovisual o en el formato que se desee..

Muchas de las obras audiovisuales que conocemos emanan, o son adaptadas de diferentes obras literarias (libros). Es evidente el autor de la obra literaria carece de medios y conocimiento para realizar una adaptación, condición que le viene bien pues recibe una remuneración que es obligatoria.