Las esculturas que encontramos en las calles también cuentan con la protección a derechos de autor, y tienes que conocer esta peculiar forma de ejercerlos, ya que existen algunas diferencias entre las que son públicas y las que no.

La Ley Federal del Derecho de Autor contempla la creación de obras artísticas como literarias, musicales, de danza, arquitectónicas, programas de radio, fotografía y desde luego escultóricas o de carácter plástico.

Las esculturas son identificadas por tener como característica principal la forma de expresión que se utiliza para crearlas: modelar el barro, tallar en piedra, madera u otros materiales. La ley mencionada otorga al creador derechos y facultades sobre la creación, la forma de explotarla, mostrarla al público, mantenerla en el estado original de su composición, de modificarlas, y de autorizar a otros que puedan explotarla.

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Cuando una de estas obras es vendida o entregada a otra persona, no significa que los derechos sobre ella se han traspasado al nuevo poseedor o dueño. Por lo que éste no podrá reproducirla. El uso no deberá ir en contra de la reputación del autor.

Artículo 85.- Salvo pacto en contrario, se considerará que el autor que haya enajenado su obra pictórica, escultórica y de artes plásticas en general, no ha concedido al adquirente el derecho de reproducirla, pero sí el de exhibirla y el de plasmarla en catálogos. En todo caso, el autor podrá oponerse al ejercicio de estos derechos, cuando la exhibición se realice en condiciones que perjudiquen su honor o reputación profesional.

Cuando el ente gubernamental de determinada región, pretende exhibir en plazas o sitios públicos una obra escultórica existen dos posibilidades, una que la escultura ya exista y se trate de una reproducción de la original; y otra cuando le sea solicitado a un escultor la creación de una obra determinada original.

Sin importar cuál de éstas sea la situación, es importante conocer que su nombre deberá ser incluido en dicha obra a fin de que sea notorio que quien la realizó es precisamente el autor, pues este es un derecho irrenunciable.

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En algunos países, no se requiere permiso para fotografiar determinadas obras artísticas que se exhiben de forma permanente en un lugar público (por ejemplo, en un parque o en la calle). Asimismo, se pueden publicar y comercializar las fotografías sin infringir el derecho de autor.

Sin embargo, esta excepción sólo se aplica:

  • a ciertos tipos de obras: generalmente, sólo a las obras tridimensionales, tales como esculturas y objetos artesanales. Por lo tanto, aún puede necesitar permiso para fotografiar un cuadro o un mural que se encuentran en un lugar público;
  • si la obra está expuesta en un lugar público: para fotografiar una escultura en un domicilio privado generalmente se necesitará un permiso; y
  • si la obra está expuesta con carácter permanente en un lugar público: si quiere fotografiar una escultura que está sólo temporalmente en un lugar público, en general deberá pedir una autorización.