La Biblioteca Nacional de España, permitirá desde este jueves hacer fotos de ciertas obras con cualquier dispositivo.

La BNE ha autorizado este nuevo sistema de “fotocopiado”, con lo que permite  a sus asistentes capturar ciertos escritos que pertenecen a su fondo y otros con derechos de autor vacantes. Cuestión que se equipara a una copia simple.

Este parece un buen intento para facilitar a los lectores que tienen trabajos de investigación, el acceso a información de manera más sencilla.

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Para ello se ha designado distintas áreas en las que se podrá hacer uso de tabletas, móviles u otros: Salón General, Sala de Prensa y Revistas, Sala Cervantes, Sala Goya y Sala Barbieri.

En concreto, podrán fotografiarse los fondos bibliográficos y documentales libres de derechos y que se encuentren en buen estado de conservación.

Pero también hay otros escritos que no entran en esta permisión:

manuscritos, documentos sin encuadernar (hojas sueltas), materiales con desplegables o de manipulación compleja, ejemplares únicos retirados de la consulta al público o cualquier otro ejemplar cuyas circunstancias o estado de conservación, a juicio del personal de la sala, desaconsejen su reproducción.

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Todo esto es permitido bajo el estricto señalamiento de que se respetará la legislación aplicable de derechos de autor, por lo que las imágenes y los textos en sí sólo podrán utilizarse con fines de estudio e investigación y en ningún caso, con fines comerciales.