Si bien el producto final que justifica el trámite de alguna licencia musical, provoca satisfacción, no hace olvidar que el proceso es algo engorroso.

Cuando queremos darle uso a un tema musical (en específico) en otro producto, por ejemplo, dentro de una obra audiovisual, debemos contar con las autorizaciones correspondientes, pero lograrlas a veces es complicado.

Las canciones se componen de dos tipos de derechos: los de autor y los de grabación; por lo que debemos conseguir dos licencias para una sola canción.

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Así como se comienza la búsqueda de los posibles sujetos que tienen estos derechos, contactar al autor es difícil, si no está inscrito a algún tipo de asociación de gestión colectiva; mientras que la búsqueda de los derechos de grabación se da directamente con las disqueras.

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Cuando por fin obtienes todos los datos, comienza la negociación y la especificación de términos en los que quieres sea otorgado el permiso de uso.

Pero nos hemos encontrado con que algunas disqueras o a veces también autores no están dispuestos a otorgar autorización, ya que te piden datos sobre la obra en la que serán utilizadas, y determinan o no si es conveniente para su canción.

Además de esto, evidentemente lo que más importa es el pago que recibirán por otorgar esta licencia, pues si la producción de la obra audiovisual no es gigantesco, dudan en liberar la autorización por el temor de no recibir el pago que creen merecer. Lo olvidaba, el presupuesto es uno de esos datos que te piden.

Después comienza su evaluación, revisan productor, director, la intención de usar la obra, la escena, el tiempo, etc. Si lo creen conveniente y aceptan el pago que puedes otorgarles, envían datos para que realices el deposito respectivo.

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Quizás parece un proceso simple, y lo es; pero como siempre sucede los retrasos existen, el desinterés del licenciante se deja ver, comienzan a aparecer atrasos que les cuestionas, pero al final “le echan la pelotita a alguien más”

Esta parte de insistencia es por lo que digo que los retrasos aparecen y lo que vuelve engorro este proceso, pues en realidad debería ser mucho más eficaz ya que no es gran ciencia si conoces el tema.

Después de esto, la licencia es otorgada para los usos que se hayan establecido.