Existen infinidad de usos que se le pueden dar a una canción, es decir donde pueden ser incluidas.

Con esto nos referimos al hecho de que cualquier persona, que no necesariamente haya participado en la creación de una obra ni como autor, compositor, intérprete, o productor podrá hacer uso de ella contando por supuesto con todos los derechos para reproducirla.

Centrémonos en los temas musicales, hemos visto y escuchado cuando una canción suena al fondo de una película, por poner un ejemplo; para esto la productora de la cinta debió, previamente ser autorizada para poder hacer uso de ésta.

256

Este tipo de autorizaciones o licencias son otorgadas por quienes poseen el o los derechos a obtener regalías por su reproducción o divulgación (derechos patrimoniales); que en la gran mayoría de los casos son los autores y la productora que se dedicó a realizar la grabación.

La Ley Federal del Derecho de Autor establece claramente que cuando se haga uso de la creación de un autor, se deberá contar con su autorización por escrito, y en el mismo acto se debe declarar la cantidad que él recibirá por otorgar dicha autorización.

Es así como existen dos tipo de derechos sobre una obra musical, los derechos del autor (publishing) y los derechos de la productora o de grabación (master). Los cuales deben ser licenciados para así hacer uso de una obra musical sin contravenir lo que las leyes protectoras de los derechos de autor puntualiza.

cantante

Por ello se debe contar como ya se dijo con la licencia o licencias, a través de éstas se estipula la duración, la cantidad, el territorio donde se hará uso de la canción, y demás cuestiones que debe contener el contrato según el tipo y los objetivos que se busquen.

407b7882-4f95-4ef1-b53b-e9529c74198e

En dado caso de que las autorizaciones no sean conseguidas, el uso evidentemente no está permitido, dando la posibilidad y todas las prerrogativas a los poseedores de estos derechos para hacer las reclamaciones y realizar el cobro de regalías por el uso no autorizado, si se llegara a un acuerdo.

Si la conciliación es imposible, se pedirá el cese de este uso, pagando las indemnizaciones correspondientes.