Miles de producciones audiovisuales desean ilustrar su proyecto con música, que frecuentemente debe tratarse con disquera transnacionales para conseguir autorización.

Al realizar una película, documental, serie de tv, o cualquier otra producción audiovisual, es deseable poder incluir música para aumentar el impacto sensible de la producción. La primera opción es realizar nuestra propia banda sonora, crear nuestros propios sonidos para evitar violaciones a derechos de autor, pero existen casos especiales en los que por la naturaleza de la producción audiovisual, queda mejor una canción ya conocida.

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Imaginemos el documental de Bob Marley sin música del genio jamaiquino, o los programas de difusión musical sin las canciones de los artistas que promocionan. Es por ello que al realizar estas producciones, se debe contar con autorización de los titulares de derechos autorales por cada canción, que en la mayoría de las ocasiones son disquera transnacionales.

Para incluir música existente en algún proyecto, es necesario solicitar a la disquera una licencia de sincronización, es decir un permiso por incluir la música de sus artistas. Lo cual significa un gran problema pues las compañías te solicitan toda la información acerca de tu producción, incluso el presupuesto! Después de muchas charlas, te hacen llegar una cotización elevada que debes pagar para poder utilizar la canción, de lo contrario arremeterán con todo su poder legal para demandar por infracción  derechos de autor.

“Es verdad que todos merecen remuneración por su trabajo creativo, desde los compositores pasando por los interpretes, hasta la compañía por su grabación y promoción. Pero lo que resulta exagerado es la monopolización del arte  creado, si bien es cierto les pertenece su derecho, también deben atender a lo que se denomina como DIFUSIÓN CULTURAL Y ARTÍSTICA.

Los canales de venta y ganancias para cada sujeto en la industria musical están bien definidos, para las compañías discográficas existen tantos como para querer obtener ganancias por cada sincronización solicitada. ¿Es preferible no pagar un derecho por la canción y limitar la difusión cultural-artística? Ese es el camino que éstas compañías marcan cuando no se cuenta con el presupuesto para pagar su licencia.”

Carlos Alvarado Butanda,  Abogado especialista en Derechos de autor.

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Lo mejor es permitir a nuevos creativos emplear las canciones para lograr mayor difusión, aunque las ganancias se reduzcan. La idea es que todos los involucrados en las industrias culturales-artísitcas trabajen de la mano para todos obtener ganancias, sin olvidar el aspecto humanístico-social que permiten las artes.