Existe la posibilidad de que las obras sean de dominio público, lo que sucede cuando el autor al momento de crear su obra, la da a conocer con tal característica, otra manera es cuando el autor se desconozca o sea anónimo, y cuando no es así, este derecho también cuenta con una vigencia.

Lo que podemos decir respecto al tema es que la legislación mexicana que regula el Derecho de Autor, contempla la existencia de  OBRAS DE DOMINIO PÚBLICO, pero hay que tener cuidado al hablar de esta figura del Derecho de Autor.

Según la ley, el autor goza de los derechos autorales desde el momento en que fijan su obra en cualquier soporte material, y que gozará de ellos durante toda su vida más cien años; lo que garantiza el goce de estos derechos por varias generaciones. Aclaremos que esto en cuanto a la regulación mexicana, pues en otros países los años pueden variar.


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Pero la existencia de diferentes figuras en la propia regulación, indica que dependiendo de la naturaleza de la obra es que se contabilizarán estos cien años póstumos.

Por poner un ejemplo, el autor de una obra literaria que se creó en idioma diferente, cuenta con los derechos autorales hasta cien años después de su muerte; pasado este lapso, la obra pasará a ser una OBRA DE DOMINIO PÚBLICO.

Eso en cuanto a la obra original (primigenia), pero ¿qué pasa con las traducciones de esa obra a otro idioma?

Para responder esta pregunta es importante mencionar que la traducción de esta obra tendrá vida como una obra derivada, es decir que deviene de otra ya existente, desde luego, esto después de la aprobación del autor de la obra primigenia.

Ésta traducción, gozará de los derechos que la ley otorga, la protección del traductor con respecto a esta “nueva” obra será de cien años después de su muerte.

Ahora ya lo sabes, si tu autor alemán favorito murió hace más de cien años, y quieres hacer uso libre de su obra en otro idioma, ten cuidado y contabiliza a partir de la vida del traductor.