Dos semanas después de la decisión de Boston de renunciar a su candidatura para ser sede de los Juegos Olímpicos de 2024, una de las precandidatas que se postuló en su momento junto con Boston para ser elegida por el Comité Olímpico Estadounidense, vuelve a tomar ventaja sobre el resto de posibles ciudades interesadas al presentar, públicamente, su plena disposición a ser la ciudad con la que los Estados Unidos disputen la carrera olímpica al resto de ciudades interesadas del resto del mundo.

En este sentido, altas autoridades gubernativas de la ciudad angelina se habrían comprometido a realizar inversiones por valor de más de 4 mil millones de dólares, además de disponer de un fondo de contingencia por valor de más de 400 millones de dólares destinados a posibles gastos adicionales que pudieran surgir. A esto, la ciudad angelina cuenta a su favor con el hecho de que ya ha recibido dos citas olímpicas, la de los Juegos Olímpicos del año 1932 y la del año 1984, lo que le dota de una buena experiencia en la organización de este tipo de eventos aunque precisamente esta circunstancia fue valorada negativamente por los expertos a la hora de disputar la candidatura a Boston y al resto de candidatas.