Cuatro veces All-Star, un Oro olímpico en Sydney 2000 son algunos de los galardones para considerar a Vin Baker como parte de la generación dorada del basquetbol estadounidense.

Pero su vida a sus 44 años y pese a haber acumulado una fortuna de 100 millones de dólares a lo largo de su carrera profesional, el ex jugador de los Bucks, Sonics, Celtics, Knicks, Rockets y Clippers ahora se desempeña como barista en un Starbucks.

Es que sus problemas con el alcohol y una serie de malas inversiones lo llevaron a este presente, donde integra el staff de uno de estos locales en la ciudad de North Kingstown, Rhode Island.

La historia de Baker no es la única. La NBA cuenta con muchos ex jugadores que muy a pesar de sus millonarios ingresos, no pueden llevar adelante una jubilación digna.

Su llegada a Starbucks se dio por la buena amistad con Howard Schultz, CEO de la empresa y ex dueño de los Seattle Sonics entre 1997 y 2002.

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