La crisis económica que afronta Rusia por la caída en los precios del petróleo y demás complicaciones políticas, obligaron al país organizador de la Copa del Mundo de 2018 a realizar recortes en su presupuesto.

Del plan inicial que incluía construir 25 hoteles, se decidió reducirlo en 30 mil millones de dólares y ahora aparecen en el horizonte nuevas opciones de alojamiento para los visitantes a la próxima justa mundialista.

Por ejemplo, el Comité Organizador y las ciudades sedes ya manejan la posibilidad de que los hinchas que lleguen a Rusia se hospeden en los diferentes campamentos con los que cuenta el país.

Además, podrían utilizarse los establecimientos universitarios y los dormitorios para la fecha del torneo, ya que estarán vacíos.