La agresiva política tributaria puesta en marcha por Portugal para captar residentes no habituales que paguen impuestos allí ha disparado el número de consultas para acogerse a este sistema.

El país luso ofrece muchas ventajas, desde su cercanía geográfica hasta inmuebles más baratos, y, además, goza de uno de los sistemas fiscales más interesantes de la Unión Europea sin entrar en la categoría de territorio de especial tributación o paraíso fiscal.

“Este régimen no es novedoso en Europa y, a pesar de las similitudes con el régimen en España, así como con el de Francia, el portugués está considerado como el más amplio y favorable en los requisitos, duración y criterios de aplicación”, según explica Luisa Cinca, directora de la oficina de Lisboa del despacho español Belzuz Abogados, especialistas en derecho fiscal.

Cinca se refiere concretamente al régimen fiscal aplicable a residentes no habituales en Portugal, que aunque entró en vigor en 2009, con el objetivo de reactivar la economía del país, es ahora cuando ha despertado el interés de los inversores sobre todo españoles. Es más, el sistema está pensado especialmente para ellos y no puede acogerse cualquier ciudadano, sino sólo aquellos que realicen determinadas actividades de alto valor añadido y que puedan ser calificados como “inversores de alto nivel”.

Por supuesto, hay que cumplir una serie de normas, pero su flexibilidad hace que sean muy interesantes para los inversores españoles. En primer lugar, no se puede haber sido residente fiscal de Portugal en los 5 años anteriores a la solicitud para acogerse a este régimen especial. Además, es necesario permanecer en el país 183 días, pero no es necesario hacerlo de forma consecutiva, y los cerca de 1.200 kilómetros de frontera que comparten ambos países juegan a favor, respecto a otros lugares, como Andorra.

Si no se llega a los 183 días, pero se tiene una vivienda y existe la intención de convertirla en la residencia habitual, también se puede optar a este régimen fiscal, que se puede mantener durante una década.

Otra de las medidas estrellas aprobadas por Portugal es la conocida como Visa de Oro, que también concede España a extranjeros que inviertan 500.000 euros en una vivienda. En el caso luso, la flexibilidad para conceder este permiso es aún mayor y ofrece las mismas ventajas: un permiso de residencia temporal que permite viajar por el territorio Schengen de la UE. En el caso de Portugal, ya se han concedido más de 2,400 visas de este tipo, lo que ha supuesto una atracción de inversiones por más de 1.400 millones de euros. Los requisitos para acceder a este sistema, especialmente utilizado por inversores de Rusia, China, Brasil y Angola son los siguientes:

  • Adquisición de una propiedad inmobiliaria por valor igual o superior a 500.000 euros.
  • El importe de la vivienda puede ser inferior (350.000 euros) para adquisición de viviendas de más de 30 años en zonas de rehabilitación urbana.
  • La normativa acepta otras inversiones diferentes al sector inmobiliario, como la transferencia de capital dentro del país de al menos un millón de euros.
  • Portugal ofrece también la Visa de Oro si se invierten al menos 250.000 euros en producciones artísticas o en el mantenimiento del patrimonio cultural nacional.
  • Se aceptan inversiones de 350.000 euros en inversiones de investigación o de 500.000 euros para participar en fodos de capital riesgo para pymes.
  • Los límites fijados para conseguir este permiso temporal se reducen un 20% si la inversión se realiza en territorios de baja densidad de población.

Sin embargo esta ley ‘NO ES APTA’ para futbolistas, un problema que surgió durante la negociación del traspaso de Iker Casillas del Real Madrid al Porto, ya que el IRPF en Portugal es más alto que en España. Eso se debe a que el régimen especial no considera a los futbolistas como profesionales de alto valor añadido, frente a ingenieros, médicos, artistas o psicólogos.