El Consejero Delegado de una de las firmas de ropa deportiva que más futuro tienen dentro del sector, Kevin Plank, CEO de Under Armour, dejó entrever hace tan sólo unas semanas que tres iban a ser los pilares sobre los que se sustentaban los grandes números de la firma en lo que va de año: Jordan Spieth, Stephen Curry y Mysty Copeland. Se obviaba por lo tanto, en lo que muchos entendieron un simple desliz, la figura de Tom Brady, una de las estrellas de la NFL e igualmente embajador de la compañía.

A pesar de la sanción por parte de la NFL por los balones desinflados, esta no tendrá repercusión a nivel comercial en las relaciones de Brady con sus patrocinadores personales por la propia escasa incidencia que éstos tienen en las finanzas del jugador (de los 150 millones de dólares que percibe Brady apenas 10 corresponden a ingresos procedentes de sus patrocinadores personales) sí que llama poderosamente la atención la actitud de Under Armour, que no sólo no ha salido en defensa de Brady con algún mensaje de ánimo sino que además ha obviado a la figura del que fue considerado una de las grandes estrellas del último Super Bowl.

La relación de la NFL con Nike, de cinco años de duración, concluye en 2019 y en Under Armour ya se preparan para plantear otra dura batalla por dicho deporte a la firma de Oregon tal y como ocurriera hace tan sólo unos meses con el caso Kevin Durant. Sin embargo, en la marca de Baltimore saben que un posicionamiento a favor del recurso de su representante Tom Brady podría suponer un importante lastre en las futuras negociaciones a entablar con la NFL, por lo que adquiriría sentido el silencio de la firma presidida por Kevin Plank en el asunto Brady, al que muchos ven como un sacrificio necesario en la compañía en aras a alcanzar cotas mayores.