Tras la muerte del actor, su sucesión conlleva a un legado peculiar en materia de publicidad y privacidad.

Los abogados del artista han calificado como algo innovador, el que Williams dejara en su testamento los derechos de su nombre, firma, fotografías y parecido a una Fundación llamada Windfall. Esta, fué creada por los abogados de Robin y alrededor se dan varias cuestiones dignas de mencionar.

Para comenzar, el hecho de que se restrinjan los derechos de imagen del actor durante 25 años, esto implica que durante este tiempo no se verán comerciales o películas del actor, ya sea por introducción de imágenes o alguna otra manera. Dado que en nuestra época, con las nuevas tecnologías se puede revivir a celebridades que han fallecido, esta no se podrá utilizar para el legado del actor.

Luego, tenemos una disposición en la que se señala que si por cualquier motivo la Fundación Windfall no califica como asociació exenta del pago de impuestos, los derechos con respecto a su imagen se deberán repartir entre varias organizaciones que sí puedan calificar. Esto, con el motivo de evitar una situación parecida a la que se enfrenta Michael Jackson en la que el ISR exige judicialmente el pago de $500 millones de dólares por derechos de imagen y otros $200 millones por multas y recargos.

Con esto, deja completamente protegidos a sus herederos, esposa e hijos de responsabilidad fiscal alguna y reconoce que el valor a la alza de las celebridades que han pasado a un mejor mundo comenzó a ser usado en materia de hacienda pública.

Por lo pronto el legado sobre sus derechos de imagen empieza a ser estudiando por los despachos que representan celebridades a fin de que provisiones similares se empiecen a incluir en los testamentos.