Adidas afirma que tres de los modelos del diseñador Marc Jacobs plagian sus diseños.

Luego de la polémica que hay en estos momentos con respecto al fin de la marca, se une una demanda interpuesta por Adidas, en la cual se argumenta que tres de las chaquetas de la colección más reciente de Marc by Marc Jacobs copiaron completamente las tres rayas insignia que utiliza Adidas en sus prendas .

Adidas afirma que el diseño de las rayas desde la aparición en el chándal Firebird en los 80´s  se convirtió en un elemento reconocible el cual podría inducir a un error.

En la denuncia establecen “Los consumidores han asociado el motivo de las tres rayas con Adidas y por ello podrían sentirse inducidos a creer que las prendas han sido producidas, autorizadas o licenciadas por Adidas”. A cambio, exigen la retirada inmediata de las prendas y su destrucción, así como una indemnización.

Más allá de la propiedad intelectual de este motivo gráfico, la cuestión de fondo es la vinculación creciente de Adidas al mundo de la moda: si su nicho de mercado fuese únicamente deportivo, la confusión sería menos probable. Sin embargo, desde hace años Adidas comparte espacio en grandes almacenes con marcas de moda –entre ellas Marc by Marc Jacobs– gracias a sus colecciones cápsula o a colaboraciones como la que mantiene, desde 2002, con el diseñador japonés Yohji Yamamoto. De hecho, el nombre de dicha línea, Y-3, responde por un lado al nombre de pila del japonés y por otro a las características tres rayas vinculadas a la historia de Adidas.

Marc Jacobs

A la espera de la evolución jurídica del caso, lo que sí es un hecho es el desmantelamiento definitivo de la línea de difusión creada por Jacobs en el 2000. Marc Jacobs se concentra en su marca homónima con la intención de reforzar su identidad en el mercado del lujo accesible, un objetivo claro para LVMH, propietario de la mayor parte de la firma. Ahora también tendrá que esquivar los últimos coletazos de una línea secundaria que, creada como una fuente de ingresos, amenaza con provocarle más de un quebradero de cabeza.