Así es, las creaciones en la gastronomía bien pudieran ser objeto de protección por parte de la propiedad intelectual ¿O no?

Ante la inminente “moda” que se encuentra en la actualidad con respecto a la cocina y además de la importancia que este arte implica en cualquier establecimiento turístico ambicioso, llego la hora de que varios Chefs, artistas de dicha profesión comiencen a levantar su voz exigiendo a sus respectivas legislaciones protección a sus obras.

Es cierto que la cultura gastronómica es un vínculo a la cultura de un pueblo dado que toda la calidad que se transmite en un platillo refleja de forma evidente el prestigio del país donde se construye ( Algo así como nuestros deliciosos tacos y las porquerías de taco bell)

Y con esto bien pudiera decirse que la alta cocina tiene potencial para ser susceptible de brindarle protección bajo el velo de la propiedad intelectual. Y los argumentos que se podrían sustentar en este caso son:

1. La creación de una receta de la nada lleva aparejada un derecho de propiedad intelectual al nivel de una autoría en una canción o una historia objeto de publicación.

2. La relación de la gatronomía e I+D con centros de colaboración y formación de todo tipo, como el Basque Culinary Center.

El siglo XXI parece ser objeto de la revolución por el reconocimiento del “octavo arte” exigiendo su reconocimiento en las recetas de alta cocina en el mundo de las marcas y patentes.

Y todo esto no me lo saco de la manga por ser una nota de jueves, no , un jurista frances Jean Anthelme Brillat- Savarin el autor del primer tratado de gastronomía establecía que “el descubrimiento de un nuevo plato es de más provecho para la humanidad que el descubrimiento de una estrella”. Pero nada de eso será posible sin una adecuada base jurídica que encauce la innovación hasta hacerla realidad.

Y ante estas peticiones bastante cierto que el derecho podría ser una herramienta fundamental para poner valor a todo el potencial que la alta cocina brinda, muchó mas allá del placer que otorgan a nuestros estómagos. En un sector en donde las máximas vinculaciones jurídicas nos llevaban, hasta ahora, al “reservado el derecho de admisión” de bares y restaurantes o al más histórico “existe un libro de reclamaciones a disposición del cliente”

¿Ustedes creen que es necesario que se produzca una cierta legislación en defensa de los derechos de los profesionales?

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