Carolina Marín derramó lágrimas de frustración en la final del Abierto de Alemania de bádminton, donde cayó ante la coreana Sung Ji Hyun (21-15, 14-21 y 21-6).

La onubense, vigente campeona del mundo, vio dos tarjetas rojas por pérdida de tiempo en el tercer set que le hicieron perder dos puntos. “Jamás me había visto en esa situación y me he venido abajo porque no me creía lo que el árbitro estaba haciendo”, comentó tras la derrota en Mulheim del Ruhr.

Marín se sentía “un poco avergonzada” por su actitud en el último tramo del partido. “No sabía si continuar, porque me encontraba muy angustiada, pero quiero disculparme por haberme dejado morir en la pista”, añadió en las redes sociales, sin olvidar las críticas al árbitro. “No tengo palabras para lo que ha hecho hoy, pero ahora toca centrarse en la próxima semana para el All England”, finalizó la también vigente campeona de Europa, que había derrotado a la coreano en los dos duelos precedentes de 2014 y 2013.

Las dos sanciones elevaron el marcador del 6-3 al 8-3. Entonces, Carolina rompió a llorar en el fondo de la pista, porque sabía que una amonestación más significaba la tarjeta negra y la descalificación. Tocada moralmente y descentrada, la onubense se dejó ir en el marcador con demasiados errores hasta el sonrojante 21-6 final.


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