Un estado de ánimo y una emoción son cosas diferentes.

Aunque comparten una misma naturaleza, si bien la emoción responde a un estímulo que la provoca, con los estados de ánimo no ocurre lo mismo. Lo que genera un estado de ánimo no suele ser tan evidente como ocurre con las emociones.

Por ello debemos intentar de mantener un buen estado de ánimo y encontrar motivación, estableciendo objetivos diarios que nos hagan sentirnos bien y productivos.

Aunque lo dudemos en ocasiones, siempre nos encontramos en un estado de ánimo determinado. Es habitual escuchar que tenemos un estado de ánimo tal o cual, también los estados de ánimo nos tienen a nosotros.

No podemos evitar estar en un estado de ánimo determinado. De hecho siempre estamos en uno u otro. Esto no es malo en si mismo. Aunque no seamos responsables de estar en un estado de ánimo u otro si que somos responsables de permanecer en él

“Un equipo es un estado de ánimo” Jorge Valdano

Las emociones y los estados de ánimo nos predisponen a la acción, son la antesala de nuestras acciones posteriores y aquí está el gran regalo que suponen para las personas. Son muchos los ejemplos de equipos deportivos que han sido capaces de cambiar su estado anímico y transformar radicalmente una realidad negativa en la que estaban inmersos. Desgraciadamente, en sentido contrario hay otros tantos ejemplos. Lo interesante de todo esto es que somos responsables de permanecer o no en los estados de ánimo que más nos perjudican.

Con ello podemos concluir que nosotros podemos manejar nuestra mente hacia un entorno favorable, es necesario lograr una mentalidad ganadora y coherente con lo que nosotros anhelamos.

La clave esta en siempre pensar positivo, no importando las circunstancias de la vida. Se los prometo inténtenlo y verán que funciona, a mi me funciona.

Les dejo el reto de esta semana