Un vistazo hacía atrás en el cual podremos saber desde hace cuanto se comete este ilícito.

El plagio es la figura que constituye el más grave atentado al derecho de autor puesto que implica el desconocer la paternidad del autor y por consiguiente la relación que le une con su creación (obra) sustrayéndole a todo conocimiento.

El delito del plagio atenta directamente en contra de los derechos fundamentales que dimanan de la creación de una obra perjudicando al mismo tiempo sus derechos de explotación.

Y todo parece indicar que esta figura del plagio es tan antigua como la existencia de la humanidad. La biblia relata que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza y según Antonio Chávez el creador bien pudo haber cometido un divino auto- plagio. (Lo sé me iré al infierno).

Pero en realidad los antecedentes del plagio revelan que entre el concepto en sí y la actividad material a la que se refiere no existe más que una relación figurada. La etimología del término “plagium”, “Plagiator” deriva del griego “plagios” que significa dolo o fraude y se adapta a los que cometen hurto intelectual con medios fraudulentos.

En la Ley Fabia se le denominada de esta manera a quien hubiera secuestrado a una persona libre o quien indicare a un esclavo a huir de su dueño o demás delitos que no tienen nada en común con el plagio literario. Es por ello que en la actualidad también el término plagio tiene dos denominaciones, una para la infracción de los Derechos de Autor y otra para le secuestro de personas.

El derecho de autor no otorga monopolio sobre las ideas, lo que la legislación pretende es brindar cobijo a las ideas, la impronta del autor contenida en la forma de expresión de la idea. Es por ello que es de vital importancia distinguir entre un plagio propiamente dicho ó por uno en el que el autor se ha inspirado en las ideas o situaciones preexistentes.

Unos ejemplos de nuestros ancestros en los que se presentaron plagio fueron los siguientes:

Cuenta Viturbio, citado por IRIBARNE Y RETONDO, que en el siglo V a.C., en un certamen de poesía, varios concursantes presentaron como propias viejas obras existentes en la biblioteca de Alejandría y que, descubiertos, se les sancionó como ladrones. Este caso histórico pone de manifiesto la existencia de un plagio, en la medida en que los concursantes pretendieron hacer pasar como propias, obras pertenecientes a otras personas.

Cuentan que el famoso escritor de La Eneida, Virgilio, buscó apoyo de Homero para crear su obra y que se aprovechó de las ideas e imágenes de este último de las que se apropió. De ahí que se sostiene que los primeros seis cantos de “La Eneida” son como una Odisea y los seis últimos vienen a ser una especie de Iliada. El cantar del Mío Cid, en la literatura española, dicen que su desconocido autor se inspiró en otro parecido: la canción gesta francesa “La chanson de Roland”

Con estos ejemplos ratificamos el hecho de que lo que al Derecho de Autor le importa es la originalidad en la forma de expresarse. De modo que un mismo tema puede ser tratado por diferentes autores sin que con ello se pueda afirmar que exista plagio. Lo que importa es la originalidad en la que se trate el tema siempre y cuando cada uno de los tratamientos hayan observado una manera original de expresarse.