En la ciudad de Bangkok, Tailandia, un pepenador fue multado con 4,070 dólares por vender 83 CD de películas y 13 CD de música que encontró en la basura.

El pepenador vendó la mercancia a 61 centavos de dólar cada uno, unos nueve pesos, y al no ser capaz de pagar la fianza, fue encarcelado.

Él habría tenido que pasar más de 665 días en la cárcel, ya que con un día en la cárcel se cubren 6 dólares de multa, pero un buen samaritano pagó la multa y Surat Maneenopparatsuda salió libre.

Un juez de la Corte Constitucional ha pedido a la Asamblea Legislativa Nacional modifique la Ley de Cine y Video al estar en desacuerdo con lo que la gente ahora considera es justo.

En Tailandia el Código Penal permite que un juez suspenda una pena de cárcel en el caso de delitos menores, pero en el caso de la Ley de Cine y Video este ordenamiento no prevé que el tribunal suspenda el castigo para las personas culpables de violar la ley de protección de los derechos de autor.

Los tribunales de justicia ya habían propuesto que se incluyera en la legislación del país el suspender una sentencia en los casos en que las personas por su precaria situación económica no cuentan con los recursos para pagar una multa. La legislación prevé este supuesto únicamente para las penas de cárcel.

También se ha propuesto que se duplique el valor que un día de cárcel representa para pagar una multa, e inclusive se permita a los acusados pagar su pena con servicio a la comunidad.

El caso de Maneenopparatsuda generó mucha simpatía en el país ya que se trata de un hombre de escasos recursos que con su trabajo de pepenador mantiene a su hija y a sus padres y que por ignorancia violó la ley.