Después de un año de pleito por los ingresos que han generado las dos películas El Hobbit,  al parecer se ha dictado un laudo que pone fin al conflicto.

Bob y Harvey Weinstein afirmaban que les corresponde un porcentaje de los ingresos de lo recaudado por La desolación de Smaug y la tercera parte de la trilogía The Battle of the Five Armies, en virtud de un contrato que celebraron con New Line Cinema Corporation en 1998.

Según ese contrato, los Weinstein tenían derecho a través de una de sus empresas a un 5 % de los ingresos generados por “la primera película” basada en el libro.

Los Weinstein afirmaban que al haber escrito Tolkien solo un libro sobre el Hobbit, debe entenderse que la trilogía es una sola película, por lo que les correspondería un porcentaje sobre las utilidades de la segunda y tercera parte.

De un tribunal el asunto pasó a un arbitraje. Aunque no se ha confirmado oficialmente, ha trascendido que el árbitro ya dictó el laudo en este asunto, determinando que el término “primera película” se refiere exactamente a la definición de la palabra primero, entendiendo que precede a las demás de su especie en orden, tiempo, lugar, situación, clase o jerarquía.

Con esta definición, los Weinstein sólo tienen derecho a una parte de los ingresos generados por  El Hobbit: un viaje inesperado, y no por el resto de las películas de la trilogía.

Es posible que las partes antes presenten ante los tribunales una petición para confirmar el fallo arbitral, lo que permitiría conocer a fondo las consideraciones del laudo.

Pero los Weinstein no se van con las manos vacías porque por lo menos ya han recibido 90 millones de dólares de la primera entrega de esta exitosa trilogía.