Con un Marcelo y Naymar en la banca, Brasil de nuevo no pudo con los holandeses que de la mano de Robben sacaron el triunfo en Brasilia.

200 millones de brasileños lloran ahora por la desastrosa participación de su país siendo anfitriones de la copa del mundo. Con las esperanzas de ver a los verde amarelas campeones en territorio carioca, en esta ocasión la estafeta de campeón será para Alemania o Argentina que el día de mañana disputa la final en el maracaná. Y con 64,000 aficionados en Brasilia se cierra prácticamente el mundial, esperando la clausura y final el día de mañana en Rio.

La participación de Brasil fue completamente gris, ahora todos se preguntan el por que la ausencia de Ronaldinho, Robinho o Kaká, que les hubiera otorgado un poco de experiencia y ese juego que sabemos estros tres estrellas han demostrado en ocasiones anteriores.

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Hoy las jugadas de fantasía no están con Brasil, que se ve un equipo lento y sin mucha idea futbolística, muchas imprecisiones y pases fallados, reprochando todo esto a Felipao, ya que su juego sin toque y con una defensa que se ha visto muy vulnerable en estos dos últimos partidos, han exhibido a su equipo. Tanto que ya ni el circuito cerrado del estadio lo saca en pantalla para evitar los abucheos.

Bien definido por Valdano, un fútbol que no es brasileño, por una parte es bueno que sucediera esto, ya que un equipo de la talla de Brasil no puede estar jugando de esa manera, ya que su estilo de parado futbolístico es otro.

Equipo muy defensivo que trataba de ganar a pelotazos, definiendo a un equipo que va en contra de la historia brasileña,  hoy pierde 3 a 0 a manos de los holandeses quedando en el cuarto lugar de este mundial y que pudo haber sido eliminado a manos de los chilenos en los octavos de final.