Creada con la influencia de los arquitectos de Le Corbusier a Norman Foster, esta estructura se ha vuelto un ícono en Moscú, que no quieren perder para siempre.

Los arquitectos que decidieron dar el paso a negar la demolición de la torre son Rem Koolhaas, Elizabeth Diller, Thom Mayne, entre otros más. Los conservacionistas se han unido en una voz para hacer una petición dirigida al presidente ruso Vladimir Putin para salvar la estructura histórica.

La vieja torre ha estado en pie durante mucho tiempo y también es conocida como la Torre Shújov, gracias a su diseñador, el ingeniero ruso pionero Vladimir Shújov, quien ayudó a la construcción de la torre en el año 1922 con el objetivo de propagar el comunismo a través del medio de radiodifusión.

La torre está construida en acero hiperboloide, que es bien conocido por su ligereza y fuerza. Cuenta con una altura de casi 525 metros. En su diseño original habría sido tan alta como la Torre Eiffel, es decir, casi 1,000 metros y con solo una cuarta parte del peso de ella, pero como podrás imaginar, los materiales eran escasos en ese entonces cuando se construyó, así que fue motivo suficiente para la frustración de los planes.

Han pasado ya 92 años desde que la torre se erigió, lo que es casi un siglo de desgaste que le ha dejado un mal aspecto, por lo que los líderes rusos han estado fraguando planes para dejar en claro qué hacer con ella, esto durante años, mientras que el tiempo sigue pasando y la inclemencia hace de las suyas con la estructura.

En 2009, Putin anunció su apoyo a la restauración de la torre, y en 2010, el gobierno ruso aprobó un proyecto para canalizar 135 millones de rublos en el esfuerzo. Hasta ahora, a nada se ha llegado de estos esfuerzos prometidos, y los partidarios del desmantelamiento de la estructura creen que ha sufrido un deterioro que amerita que se derrumbe y acaben con ella.

A finales de febrero, el Comité Estatal de Rusia alzó la voz para la Televisión y Radiodifusión de un acuerdo en que debería ser desmantelada, pero la petición de la semana pasada, liderado por el Shújov bisnieto y Richard Pare, un fotógrafo de la arquitectura modernista soviética sostienen que “no hay pruebas concluyentes del peligro que se ha demostrado, a pesar del mantenimiento diferido que ha tenido efectos negativos en la superficie de la estructura “.

“Es uno de los emblemas de Moscú, y una de las hazañas de ingeniería superlativa del siglo XX, que sigue influyendo y ayuda a enriquecer las ideas técnicas y arquitectónicas a nivel mundial,” la petición continúa y es una verdadera tristeza lo que desean hacer con la torre, ya que quieren tirar esta y reemplazarla por una nueva torre de 50 pisos de altura.

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