La herencia de Andrea Tese, se convirtió en algo más que cosas viejas que se arrumban en el ático de casa.

Al paso de los años, cuando convivimos con nuestros seres amados, la vida nos pone trampas y nos hace insensibles al mirar una y otra vez las cosas de las personas y a las personas mismas que nos han dedicado parte de su existencia, pero cuando estas mueren y con el paso de los años, sus posesiones se vuelven algo valioso para nosotros, en la mayoría de los casos y nos cuentan una historia del cómo pasaban el tiempo aquellas personas que amamos tanto.

Este es el caso de Andrea Tese, quien ha convertido la herencia de su abuelo difunto en algo más que un montón de cosas que se van al lugar donde algún día todos se olvidarán que existen. Ella ha juntado cada una de las posesiones del abuelo, los ha colocado en lugares estratégicos y ha hecho fotografías de estos, como un recordatorio de él.

Inheritance, es el nombre que le ha dado a esta serie fotográfica que se exhibe en De Buck Gallery de Nueva York, donde muestra las melancólicas imágenes como huella de un pequeño homenaje a su abuelo.

La fotógrafa se encargó de organizar cuidadosamente los artículos como, ropa de cama, zapatos, equipo para pescar y así Tese ha ofrecido un poco de la intimidad que rodea a su ser querido, catalogando sus cosas, recordatorios y aficiones a lo largo de su vida, la o que la fotógrafa expresa, “Estas fotografías funcionan al mismo tiempo como un reconocimiento a la naturaleza efímera de la vida y como una indulgencia en la falta de voluntad del hombre a ceder a esta comprensión de su deseo de detener el tiempo, para contrarrestar el anonimato, para dejar algo atrás, para ser inmortal”.

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