Un cubo interfaz realizado en una impresora 3D, conectado a una pared digital mediante Bluetooth, emulando a un enorme Cubo de Rubik.

La obra está compuesta de un cubo que se manipula con las manos en tamaño un poco más grande del real que está compuesto de piezas exteriores impresas en 3D, también cuenta con un núcleo digital que conecta de forma inalámbrica a un ordenador portátil que controla la proyección en la fachada.

Como los giros del challenger y vueltas al cubo físico son las luces LED que se transforman en consecuencia al movimiento que los usuarios dan en sus manos con el cubo impreso en 3D. El cubo real es de un blanco inmaculado, haciendo el trabajo más difícil para aquellos que han aprendido de memoria su patrón de rompecabezas innovador.

El edificio de Ars Electronica en Linz, Austria es el lienzo perfecto para este proyecto. La fachada  con iluminación LED fue la candidata ideal para la pantalla interactiva que Lloret buscaba y lograr su proyecto de tesis. Un punto muy importante en el proyecto fue que debido a la arquitectura del edificio, el jugador es capaz de ver las dos caras del cubo mientras trabaja en el rompecabezas. El jugador es capaz de darle la vuelta al cubo y cuenta con diferentes partes del puzzle en la pared digital.

La buena noticia para los novatos y la terrible para los expertos es que es que debido a que la instalación se encuentra en una edificación y depende de que tan bien responda, nadie nota los giros en realidad de lo malo o bueno que puedas ser así que, más que mostrar tus dotes histriónicos lo que realmente debes hacer, es divertirte mucho.

Puzzle Facade from Javier Lloret on Vimeo.