Madlab la firma de arquitectura, capturó ya miradas gracias a su chandelier Bacterioptica, que trabaja nada menos que con bacterias.

Han pasado algunos años desde que la firma de arquitectura Madlab, creó una araña de fibra óptica donde la estrella de la iluminación trabaja desde cables de fibra óptica en los cuales se filtra a través de placas de Petri llenas de bacterias que viven en ellas y de esta forma generan luz.

El maravilloso invento de la firma Madlab, se llama Bacterioptica, Extraño,pero también hermoso, el candelabro que emerge desde lo alto con su hipnótica luz, pone a las bacterias en la mira para la utilización de estas en un futuro no muy lejano a trabajar para nosotros en fines prácticos para el aprovechamiento de estas en el diseño.

El uso del biodiseño, lo podemos aprovechar para convertir nuestros residuos en energía limpia y renovable.

¿Cómo podríamos hacerlo?, es mediante la creación de células de combustible microbianas, o MFC. Un MFC es básicamente dos electrodos separados por una membrana de intercambio de iones. Así animamos a que las bacterias crezcan en el ánodo lado (el lado que genera la corriente eléctrica). Como parte de su proceso metabólico, las bacterias convierten los residuos orgánicos en CO2, protones y electrones. Ahora tenemos un jugo del cual emerge lo impensable.

¿Cuáles son las aplicaciones? Considera la posibilidad de las aguas residuales de una zona urbana típica. Estas aguas residuales se sabe que tienen nueve veces la energía que las plantas de tratamiento utilizan para limpiarlo. MFC podría limpiar los residuos, mientras que el almacenamiento de la energía liberada por este proceso, hace la creación de un sistema autosustentable. Los científicos están trabajando actualmente en la fabricación de un MFC lo más eficiente posible, y si se puede escalar con éxito en la marcha de ese proceso, podríamos tener mucha energía de todo tipo de residuos orgánicos.

Eso es porque casi cualquier material orgánico, al igual que los cultivos de alimentos, se pueden utilizar para alimentar un MFC. Los científicos recomiendan la creación de una planta de pila de combustible microbiana en conjunción con otras formas de energía renovable, como una granja de turbinas de viento. De esta manera, los MFC pueden disfrutar de las mismas líneas eléctricas como las turbinas, lo que lo hace aún más rentable.

Tal vez lo más interesante es que las emisiones de MFC están por debajo de los estándares de eficiencia de corriente, casi un 50 por ciento más bajos.

Recientemente, los científicos han comenzado la combinación de dos tipos diferentes de bacterias para crear nuevos tipos de MFC. Por ejemplo, los investigadores combinaron una bacteria sensible a la luz llamado Chlorobium y otro llamado Geobacter para producir electricidad, con la ventaja de convertir la luz en energía de una manera muy eficiente.

El desarrollo más reciente ha ocurrido la semana pasada. Científicos en California vinculados a una MFC con una celda solar regular. El MFC utiliza residuos para generar electricidad para alimentar la célula solar, que luego divide el agua (electrolysis.) Este proceso nos deja con gas hidrógeno valioso. Utilizando sólo las aguas residuales y la luz solar para generar gas de hidrógeno aborda tanto la necesidad de tratamiento de aguas residuales y la creciente demanda de energía limpia. ¿Fascinante no?, imagina qué de usos alternos se puede dar a esta tecnología maravillosa.