Con el rápido crecimiento de las tecnologías, la difusión de obras fotográficas, se ha hecho de forma masiva, en mayor parte, gracias al Internet. La imagen sigue siendo un gran atractivo para la sociedad en general, y más ahora con los nuevos métodos para la creación de imágenes, y  fotografías de gran calidad, como nunca se había visto. La fotografía es un arte, sea cual fuere el medio empleado, capturar la imagen de un ser vivo, una escultura, un suceso social; fijar en un material la forma en que fue percibida la realidad por nuestros ojos.


Hoy en día que los telefonos o smartphones cuentan con la tecnología adecuada para tomar fotos, y  con la aparición de distintas aplicaciones y redes sociales dirigidas a la foto, es cada vez mayor las personas que quieren fijar los momentos para compartirlos con sus amigos o con sus seguidores.

Estas obras fotográficas conceden ciertos derechos a quien las toma. El fotógrafo goza de los mismos derechos que cualquier autor. Estos derechos son los morales y los patrimoniales.

Los derechos morales están unidos al autor, por el simple hecho de realizar una creación intelectual, cuyas características, es que son: inalienables, imprescriptibles, irrenunciables e inembargables.

La ley Federal del Derecho de Autor, menciona las facultades que se desprenden de los derechos de autor:

♦ Determinar si su obra ha de ser divulgada y en qué forma, o la de mantenerla inédita.

♦ Exigir el reconocimiento de su calidad de autor respecto de la obra  y la de disponer que su divulgación se efectúe como obra anónima o seudónima.

♦ Exigir respeto a la obra, oponiéndose a cualquier deformación, mutilación u otra modificación de ella, así como a toda acción o atentado a la misma que cause algún daño de ella o perjuicio a la reputación de su autor.

♦ Modificar su obra.

♦ Retirar su obra del comercio.

♦Oponerse a que se le atribuya al autor una obra que no es de su creación.


Por su parte los derechos patrimoniales se refieren a la facultad exclusiva del autor, de explotar sus obras, ya sea por sí mismo, o autorizando a alguien más. Veamos el listado que refiere la ley al respecto:

⇒ La reproducción, publicación, edición o fijación material de una obra en copias o ejemplares, efectuada por cualquier medio, ya sea impreso, fonográfico, gráfico, plástico, audiovisual, electrónico, fotográfico u otro similar.

⇒ La comunicación pública de su obra.

⇒La transmisión pública o radiodifusión de sus obras, en cualquier modalidad, incluyendo la transmisión o retransmisión de las obras por cable, fibra óptica, microondas, vía satélite, o cualquier otro medio conocido o por conocerse.

⇒La distribución de la obra, incluyendo la venta u otras formas de  transmisión de la propiedad de los soportes materiales que la contengan, así como cualquier forma de transmisión de uso o explotación.

⇒ La importación al territorio nacional de copias de la obra hechas sin su autorización.

⇒ La divulgación de obras derivadas, en cualquiera de sus modalidades, tales como la traducción, la adaptación, la paráfrasis, los arreglos y las transformaciones.

♦ Exigir respeto a la obra, oponiéndose a cualquier deformación,

mutilación u otra modificación de ella, así como a toda acción o atentado a la misma que cause demérito de ella o perjuicio a la reputación de su autor.

♦ Modificar su obra.

♦ Retirar su obra del comercio.

♦Oponerse a que se le atribuya al autor una obra que no es de su creación.

En caso de que una persona pretenda hacer uso de una obra con fines comerciales debe contar con el consentimiento o la autorización previa y por escrito del titular de los derechos de la obra. Adicionando lo siguiente para mayor protección, en caso de ambigüedad. “Esta fotografía no puede ser alterada en su totalidad o en forma parcial para su uso con fines comerciales o publicitarios; tampoco puede ser copiada o reproducida en forma alguna por dispositivo conocido o por conocerse, sin el previo consentimiento escrito de su autor”.

Asegurarse de que el contenido no infrinja la ley ni las buenas costumbres del lugar donde será expuesta. La protección al derecho de autor en la fotografía se ve amenazado por la misma causa de la gran difusión que han adquirido las fotografías en el mundo:

El autor puede si es su deseo ceder el derecho patrimonial a través de un contrato de cesión de derechos, por medio del cual un tercero o un editor controlará esos derechos patrimoniales y explotarlos de forma comercial, y en su momento repartir las ganancias con el autor, dependiendo el porcentaje acordado en dicho contrato.

Otra figura de cesión es la colaboración remunerada, que de acuerdo al articulo 83 de la mencionada ley, el autor cede completamente su derecho patrimonial, es decir se olvida de cualquier otro pago subsecuente. Por ello es necesario que se cobre bien desde un inicio.

Esa es la recomendación. Atención fotógrafos si van a firmar un contrato de colaboración remunerada u obra por encargo cobren bien su trabajo por que no volverán a ver una lana de ahí.