Luego de conversar con cada una de las personas que tuve el gusto de conocer, coincidimos en una situación en común… Existe la vida antes y después de nuestra visita a Campus Party.

Desde el día martes que inició el Campus Party en su cuarta edición, algunas de las mentes más brillantes de México, tuvieron la dicha de estar de nuevo o por primera vez congregados en el lugar que sienten ya, como su segundo hogar.

A lo largo de la vida había tenido la sensación de no pertenencia. En el rápido correr de los años, los distintivos estigmas me perseguían y el letargo se había apoderado de mi ser hasta que vino el fin del verano escolar el pasado martes y llegó con el, Campus Party.

Todo inició con mi registro, la entrega de mi distintivo y el famoso sticker fue adherido a mi Macbook. De inmediato me dirigí a la puerta de entrada y caminé hacia ella con el corazón agitado, entré y de pronto frente a mi, apareció ese inmenso monstruo a mis pies, una nave enorme que es el EXPO Bancomer Santa Fe en la Ciudad de México. Di unos cuantos pasos y me encontré de pie frente a un barandal de metal y debajo, miles de personas y equipos de computo, escenarios repletos de gente que escuchaba las conferencias impartidas, a mi lado izquierdo se asomaban filas de casas de acampar de color aqua, en el centro se encontraba un kiosco del cual emanaba una luz azul que albergaba al OVNI, que es el Centro Neurológico de Campus Party. De inmediato, vinieron muchas cosas a mi mente y me vi inmersa en un tornado de sentimientos que me provocaron un nudo en la garganta, mi boca articuló… ¡Wow!

La mayoría de los sitios donde hablan de Campus Party, se refieren a este haciendo referencia a la tecnología que hay en él, o la inversión que han hecho en él o también de cómo ayuda a que las personas se desarrollen porque los inversionistas están con los ojos sobre las buenas y nuevas ideas que se encuentren allí pero, nunca hablan del lado humano, de lo que muchas de estas personas tuvieron que pasar para llegar al Campus. Gente que vendió sus pertenencias para obtener un boleto y asistir por primera vez o de gente que ya lo hizo anteriormente pero quiere volver a hacerlo porque la primera oportunidad que tuvieron de estar frente a la multitud de mentes que en Campus Party se reunieron, sintieron como yo, esa sensación en el estómago, la piel erizada, ese sentimiento que no se sabe qué es, esas ganas de decir, yo quiero volver el próximo año aquí, donde sé quién soy, donde puedo hablar el mismo idioma que los demás, donde sé que ser “raro”, es totalmente normal, donde se premia a la inteligencia y no a la deshonestidad, donde puedo compartir mis ideas sin temer al rechazo, donde puedo nutrirme de conocimiento y experiencia adquirida, donde puedo encontrar inmensas oportunidades de desarrollo y aprendizaje que me darán experiencia.

La primera conversación que tuve, lancé el comentario de lo que viví al estar de pie en aquel barandal y de inmediato recibí una súbita respuesta positiva “Me pasó igual”, creo que eso me provocó un bienestar inmediato, pero al cabo de largas charlas recibía la misma respuesta de todas las distintas conversaciones a lo que en resumen noté que, es uno de los síntomas clásicos de un “Master Geek” a los cuales se agrega, no dormir por las noches (Las ideas vienen de noche, además no hay quién te llame “raro”, tu padre, madre, novio, novia, esposa o esposo duermen), así que haces lo propio por las mañanas o en los ratos que se te permita, eso sí, ¡No importa el lugar! Otros de los síntomas clásicos es comer comida chatarra, beber soda, comer muchos dulces, vestir playeras con motivos de películas de ciencia ficción, caricaturas, aplicaciones, etc. coleccionar cómics, juguetes, stickers o bien gadgets vintage, entre otros. Jugar videojuegos, conocer a todos y cada uno de los padres de la era digital y bueno, yo coincido entre la gran mayoría…. ¡No sé bailar! pero amo los openings. Otro de los rasgos es el modding de los CPU, que es el arte de modificar la estética de distintos gadgets y claro en Campus Party se vio gala de ello, ya que al pasar por los distintos pasillos era asombroso observar a detalle la forma en la que la creatividad en el diseño de estos desbordaba en talento. Por supuesto podría pasar “La noche” escribiendo de los tantos artilugios y chucherias que uno hace en un estado geek pero, lo que sé es que toda la gente con la que conversé o se acercó a mí, tiene una historia genial y digo genial porque la gran mayoría son unos genios. Todos son sorprendentes, mecatrónicos, diseñadores, artistas, mercadólogos, comunicólogos, gamers, ingenieros en general, autodidactas, etc. todos ellos formaron desde su primera vez parte de esta gran comunidad que es ahora una familia que como todas, crece.

El futuro del planeta descansa sobre los hombros de todos, saben que el camino es largo y aveces se ve tan lejos. Escuché muchas historias, historias de mucho pesar, genios con familias monoparentales que lucharon arduo por ocupar un sitio privilegiado y hoy son personas de bien que aportan mucho a la sociedad, historias de escuelas relegadas por nuestra sociedad que estigmatiza sin saber lo que hay realmente dentro como el caso del CONALEP, el cual lleva un modelo educacional excelente, replicado ya por varias escuelas privadas, historias de gente con capacidades diferentes que realmente son vibrantes, gente que gastó hasta su último centavo por tener una computadora y hoy hacen cosas maravillosas con esa herramienta y usan las redes sociales para lo que fueron diseñadas, “comunicar”. Personas que están llenas de espíritu y que por una corta semana se dieron el lujo de ser ellos mismos, gente que como yo se dieron cuenta que si existe un lugar al que pertenecen en el que no existe censura, en el que hay respeto por lo que crees y que quieres regresar en el próximo año porque sabes que allí es tu sitio, tu casa, tu segundo hogar y entonces cuando sales de regreso a donde viniste y volteas a dar un último vistazo atrás, das la vuelta y pozas la vista en el Campus desde el barandal, en ese momento te llega una sensación de tristeza, te vas vacío de saciedad pero con los bolsillos llenos de amigos, conocimiento, pertenencia, historias entrelazadas, sueños y proyectos nuevos por aterrizar y sabiendo dentro de ti que fue un verano magnífico, que el esfuerzo que hiciste, valió la pena y ahora, luego de la que para todos nosotros en realidad fue una gran fiesta, me doy cuenta que Campus Party cambió mi vida.

Me pregunto, ¿Qué pensaba él, de pie, frente al barandal?

Dedicado a todas las personas que a pesar de la adversidad, siguieron adelante porque defendieron su pensamiento y lo dotaron de credibilidad. Nos vemos el próximo año.

Ideas que tal vez cambien al mundo.

Bull editando video para cumplir con el reto del cortometraje de Mentos.

Drones, la parte de la inteligencia extrema de la ciencia.

La identidad del país presente en Campus Party. Los seleccionados asistieron, Jesus Corona, Gerardo Flores y Pablo Barrera.

Los artículos codiciados de obsequio estuvieron presentes en todo momento, este año derrocharon los patrocinadores para consentir a los campuseros.

El tan envidiado zorrito que todos queríamos, no faltó quien planeara cómo secuestrarlo.

“Los master gamers” ellos sí  saben cómo ponerte en tu lugar.

Los “Master system” en el arte del modding.

Si quieres recargarte de batería, nada como un buen trozo de pizza. Parte de la comida geek por excelencia.

Los amigos de los cuales aprendiste y quieres conservar para el resto de tu vida.

Conferencistas regalando su conocimiento.

Momentos para recordar, hubo un apagón pero el OVNI permaneció siempre intacto.

Ganadores en todos los sentidos.

Algunos Geekstars de mi Fashion Geek.

Este hombre solo por el hecho de asistir  con disfraz de papá a Campus Party, ya es parte de los  Geekstars army.

Minutos antes de la salida.

El verano termino…