LA INVENCIÓN DE LA LITERATURA POP

Los clásicos pasaron de moda y la literatura de hoy en día, es intrascendente.

 Por Gabo Monterrubio.


Me invitaron a una boda el fin de semana y lamentablemente me toco sentarme en la incomoda mesa donde se encuentran los personajes mas excéntricos y locos del evento: la cuarentona soltera, el tío borracho, los invitados por compromiso y (gracias a dios) la mujer mas sexy de la noche. La cuarentona y la belleza del vestido rojo platicaban con vehemencia y yo discretamente ‘chismoseaba’ su conversación.  “Uff quiero unas Bolas de Plata”- dijo la cuarentona mientras se mordía el labio y simulaba el éxtasis que es propio de un orgasmo. Me quedé intrigado y decidí preguntarle a Mr. Google de que demonios hablaban.

Los resultados de mi búsqueda me dejaron atónito; después de 3 tutoriales y varias paginas donde promocionaban la venta de dichas Bolas Plateadas descubrí que son un juguete sexual cuya función es darle placer a la mujer en donde sea que se encuentre y también descubrí que se hicieron famosas gracias al libro “50 sombras de Grey”.  Me dio mucha risa.

Para ser honesto, si yo hubiera intentado describir con una metáfora mi opinión de la “literatura” de moda de estos días jamás hubiera encontrado un ejemplo tan perfecto: Placer momentáneo de un objeto inanimado del cual realmente no consigues nada a futuro.   Digo… no tengo nada en contra de la masturbación, solamente que considero que es cogerse a uno mismo y JAMÁS se podrá comparar el sexo con la masturbación. Así yo veo las cosas: la literatura clásica es como el sexo y la literatura POP es como masturbarse.  En ambos casos el objetivo es el orgasmo pero el placer no es el mismo.

La moda, en estos tiempos, es “50 Sombras de Grey”, “Crepúsculo”,  “Cazadores de Sombras”, “Harry Potter”, etc..  Leer cualquiera de estos libros para adquirir cultura es tan estúpido como ver una película pornográfica para disfrutar la trama. ¿De qué te serviría saber que chingados es “Avada Kedavra”? Solamente te dan el placer a corto plazo de satisfacer tu curiosidad de un final que realmente ya sabes que terminará en “felices por siempre”.

Todos los libros tienen la misma formula.  Mujer relativamente bruta/hombre teto conoce a hombre/mujer muy interesante con características “especiales” y se enamoran, hay problemas, después hay más problemas, el protagonista debe superar sus miedos para solucionar esos problemas y ¡bum! tienes que comprar el siguiente libro para ver que pasa.  En serio, ¿nadie se ha dado cuenta de que todos los libros son IGUALES?

Vivimos en una generación en la cual la cultura se limita a Avada Kedavra,  Vampiros Luminosos y Bolas de Plata; esto gracias a los libros sintácticamente incorrectos, brutos, incultos y sin trascendencia.  Bueno, por lo menos la gente adquiere el habito de la lectura ¿no?  ¡No! Cualquiera de esta pseudo-literatura tiene la posibilidad de volverse una película, entonces, ¿para qué leer el libro? La mediocridad en su máxima expresión…  Lamentablemente vivimos en un generación que no contempla la trascendencia del teorema de Pitágoras pero encuentra placer en leer de la brutita que se quiere suicidar por que la dejo su novio vampiro.

¿Quién es Dante Alighieri?   ¡Que importa! Yo solo quiero saber si ya mataron al malo malísimo del Libro Mierda 3.  ¿Qué escribió Thomas Hobbes? Yo sólo se que el siguiente libro del Vampiro de Moda sale en unos meses.  ¿William Shakespeare?  Ahh ese si lo conozco, es el que escribió Romeo y Julieta… la película en la que salió Leonardo DiCaprio.   Bueno, (¿dónde estaba? ¡Ahh si!) me invitaron a una boda el fin de semana pasado y lamentablemente me toco sentarme en la incomoda mesa donde se encuentran los personajes mas excéntricos y locos del evento: la cuarentona soltera, el tío borracho, los invitados por compromiso y (gracias a dios) la mujer mas sexy de la noche.

Todos platicaban de “50 Sombras de Grey” y descubrí que en la mesa de los personajes mas excéntricos YO era el mas raro porque no sabía que eran las bolas de plata o Avada Kedavra y me valía madres el final de Crepúsculo.  Opte por beber hasta el cansancio y ver si la belleza del vestido rojo querría terminar la noche en compañía del mas raro de los excéntricos.