Con el avance digital en el tema musical, la industria esta buscando la forma de adaptarse sin conseguir algo sólido.  Ejemplos hay algunos, uno reciente es Italia. Ahí el Tribunal Administrativo Regional del Lazio invitó a la SIAE (Società Italiana degli Autori ed Editori) a modificar en el año 2002, sus normas de reparto, con el objeto de perfeccionar el esquema de distribución de los derechos relacionados con este estilo musical.

Un interesante ejercicio proporcionó datos de PRS for Music, que arrojan que la programación de música electrónica se correspondió con el 15% de las horas de emisión de BBC Radio 1 (Reino Unido) en el año 2011.

El desconocimiento de ciertos derechos por parte de algunos autores evita la recaudación de dinero, como por ejemplo en la ejecución pública de sus temas. PRS for Music confirmó que solo el 50% de los temas electrónicos rotados en BBC Radio 1 pudieron ser gestionados.

PRS for Music afirma que, en 2011, sólo fueron completadas el 35% de las listas en la edición británica del festival Creamfields, celebrado en Daresbury, y el 15% en el festival Glade, celebrado en Houghton Hall. Por el contrario, en el Reading Festival, enfocado predominantemente a actuaciones de grupos, fueron completadas el 90% de las listas. Debe advertirse que, según PRS for Music, una lista completa, en un festival de las características de Creamfields o Glade (de aproximadamente 170 sets cada uno), puede generar alrededor de 290 euros por set en concepto de derechos de autor, lo que significa que aproximadamente 100.000 euros no están siendo pagados correctamente a los titulares de derechos de música electrónica, solamente teniendo en cuenta estos dos eventos.

Esto por lo que respecta a Europa. En nuestro país (México) pasa algo similar con la recaudación, pero debemos acotar que el sistema de cobranza por parte de la SACM Sociedad de Autores y Compositores de México (Sociedad de gestión colectiva) es muy eficiente.

Lo que se debe lograr es el cobro y recaudación de forma justa de acuerdo a sus socios y agremiados, no el cobro de cualquier tipo de catálogo, sin importar que en realidad no sean agremiados de tal o cual sociedad de gestión.

Por ello debemos implementar un sistema de cobranza donde se cobre únicamente por los agremiados o música utilizada y de esa forma la música independiente, decida si navega con o sin sociedad de gestión.

Tal es el caso de PRS for Music ha puesto en marcha el proyecto llamado Amplify, en colaboración con la Association for Electronic Music, que agrupa a diferentes dj’s y creadores de música electrónica de Reino Unido, entre otros sujetos. Este proyecto tiene por objeto valerse de las nuevas tecnologías para la monitorización y seguimiento de los usos de música electrónica, con el objeto de crear listas de obras de modo automático, capaces de conocer cuáles son exactamente los temas que suenan en un club, radio o festival, así como identificar a los titulares de derechos sobre dichos temas. Además, para garantizar el éxito de esta medida, Amplify cuenta con el apoyo de un comité musical formado por artistas como John Truelove, y sellos como Hospital Records, Defected Recordso Reverb Music.

Esa monitorización puede ser una arma de dos filos, puede ser benéfica para ciertos sectores y para otros no, yo se los dejo a su opinión, para analizar que puede ser lo mejor para una industria que necesita valerse de la tecnología para beneficiar a sus principales actores que son los compositores y artistas.

Con ello podemos lograr un reparto mas optimizado y lograr que diferentes círculos musicales convivan en una misma industria. Provocando que cada tipo de género o estilo decida si se beneficia de ciertos esquemas en el reparto de las ganancias obtenidas por la ejecución de su música.

Es vital encontrar ese nuevo esquema que beneficie a todos los actores en la música, desde la misma sociedad, hasta los bares y restaurantes.