Felicidades hoy en su día a todos aquellos que tienen la paciencia de leer, de discutir, de investigar y dedicar su vida apoyando a la comunidad, de recordarle a los mexicanos los deberes que tenemos como sociedad.

La historia de esta celebración data de 1960 cuando el Diario de México decidió tomar el 12 de julio como fecha para celebrar el Día del Abogado.

A partir de la conmemoración de la primera cátedra de Derecho, Prima de Leyes, de la Real y Pontificia Universidad de México e impartida por el Sr. Lic. Don Bartolomé Frías y Albornoz, precisamente un 12 de julio, pero de 1533

En un inicio la carrera de leyes, que solo era impartida por “La Real y Pontificia Universidad de México” constaba de 5 años de prima y 2 cursos más de un año de jurisprudencia civil, donde se les enseñaba a realizar recta de observancia de la aplicación de la justicia.

En dicha época, los abogados vestían de una manera específica: Un traje negro, calzón corto, zapatos con hebilla de oro ó plata y la tradicional e indispensable toga. Con el paso del tiempo los abogados, tanto los tribunales, las costumbres y las leyes han cambiado, dejaron la toga atrás, para poder utilizar: la corbata y el traje, que es algo característico hoy en día.

Pero lo que sigue intacto es su esencia, de tener el deber de actuar a favor de los intereses de quienes se confían de ellos, característica que vuelve a ésta profesión una de las más nobles; por su importancia por lograr la paz y el bien social.

Los abogados trabajan día con día para poder lograr una sociedad fuerte, organizada y con armonía en las comunidades.

Los retos para los abogados en el estado son  entre otros, los cambios que se presentan en la forma en que se dará la administración e impartición de justicia.

Felicidades a todos aquellos que imparten esta bella profesión.