Partiremos definiendo este concepto como:  El conjunto de normas jurídicas, principios e instituciones que se encargan de regular la  expresión artística de los autores, a la que se le denominan obra. Son ejemplos de obras las, musicales (canciones, rolas, temas) literarias como novelas, poemas, obras de teatro, ensayos, las fotografías, pinturas, dibujos, escultóricas, arquitectónicas y las bases de datos.

El derecho de autor es fundamental para la creatividad humana, al ofrecer a los autores estímulos en forma de reconocimiento y recompensas económicas equitativas. Este sistema de derechos garantiza a los creadores la divulgación de sus obras sin temor a que se realicen copias no autorizadas o actos de piratería. A su vez, ello contribuye a facilitar el acceso y a intensificar el disfrute de la cultura, los conocimientos y el entretenimiento en todo el mundo.



Lo anterior puede estar en pugna, ya que como lo hemos platicado, los cambios tecnológico han dado una nueva vida al derecho de autor, donde la copia es benéfica para el creador. Por ello se debe lograr una modernización en la ley provocando que todos los actores sean beneficiados y no promover una ley restrictiva en exceso.








El derecho de autor sólo protege la expresión de la idea, no la idea en sí. La ley establece que las ideas en si mismas no son registrables.

La protección del derecho autoral contempla únicamente las expresiones, más no: las ideas, procedimientos, métodos de operación o conceptos matemáticos en sí.

Se considera que, por su mera existencia, esto es, que sea plasmada en un soporte material, queda protegida. Lo cual se menciona que no es necesario ningún registro, pero en la práctica es recomendable registrar dicha expresión artística para contar con cierta protección.

A veces, las obras son creadas por más de una persona. En estos casos, todos cuantos han contribuido a la creación de la obra son considerados sus coautores y comparten el derecho de autor de la obra colectiva.


Ahora bien, se considera autor y titular a la persona que sea “dueña” de su creación o invención, en cambio, se entiende como titular a aquella persona que por ejemplo trabaja para una empresa y se le paga para la realización de la creación artística o bien, que se le retribuye para la creación de una pintura.







Ahora bien, para utilizar una obra o parte de esta se necesita la autorización de una persona o su titular, también podrá acudir a una Sociedad de Gestión Colectiva ya que esta muchas veces es la intermediaria en recaudar las regalías o el pago justo por la utilización de una obra, se puede decir que estas organizaciones son los “intermediarios” entre el autor (o titular) y, los que pretenden explotar la obra.

Seguiremos explicando en las siguientes notas todo lo referente a los derechos de autor.