Fue a mediados de la década de los 50, cuando Alec Issigonis se dispuso a desarrollar un nuevo coche compacto para la British Motor Corporation. Sus prioridades: espacio y precio.

Con una longitud de más de tres metros, instalación transversal del motor de cuatro cilindros en la parte delantera y una caja de cambios situada en vertical entre las ruedas, el Mini era pequeño por fuera, pero espacioso en el interior, además de extremadamente ligero ya que sólo pesaba alrededor de 600 kg. Con el Mini Clásico, Issigonis abrió  nuevos caminos con la dirección y la suspensión de su  creación y al hacerlo, estableció los fundamentos para lograr la sensación de estar a los mandos de un kart, tan apreciada por los conductores hasta el día de hoy.

Los principios en los que se basa su diseño, siguen siendo el modelo a seguir para los vehículos compactos en la era moderna: Las juntas homocinéticas redujeron la dirección de par, un bastidor secundario (en el que se montaron las ruedas traseras) mejoró la estabilidad direccional y los amortiguadores de goma. Los pequeños elementos de suspensión telescópicos garantizaron una respuesta precisa y un sistema de amortiguación vanguardista. El Mini Clásico se hizo a medida para recorrer carreteras plagadas de curvas cerradas y su apariencia hace honor a su contenido.

La abundancia de ideas que abarrotaban este pequeño coche resulta aún impresionante y el resultado de estas ideas aunadas a la célebre conducción del Mini Clásico, explica por qué el vehículo sigue disfrutando de una comunidad tan fiel de admiradores.

 John Cooper: clave en la historia de MINI

John Cooper, amigo y socio empresarial del creador de Mini y ganador de dos títulos del mundial de constructores de Fórmula 1, se dio cuenta rápidamente del potencial dinámico del Mini y en 1961, el primer Mini Cooper salió a la carretera. La idea de Cooper de dotar al pequeño y ágil automóvil con un toque adicional de rendimiento y convertirlo en una máquina deportiva, tanto para la carretera como para la pista, no ha perdido ni un ápice de su atractivo. Este auto fue dotado de un vigoroso motor de 46 kW/63 HP. 

La fabricación del Cooper se suspendió temporalmente en 1970, pero para esa época, el emblema de Mini Cooper hacía tiempo que se había convertido en el distintivo de un pequeño vehículo ágil y deportivo. El Cooper clásico se fabricó hasta el otoño del año 2000 y por esa época, su sucesor ya estaba preparado en la línea de salida. A diferencia del Mini original, el nuevo modelo estaba disponible en la variante Cooper desde el principio. Con 85 kW/115 HP bajo el cofre, hizo honor a su nombre. Desde el primer momento, el bloque motor y el chasis del coche formaron una armoniosa alianza para proporcionar un insuperable diversión al conducir. Tal y como John Cooper había comprendido: “De lo bueno nunca es demasiado”.

Cuando apareció el sucesor del automóvil original en 2001, quedó claro que sería necesario un chasis con una tecnología muy avanzada para marcar nuevamente el placer de conducir. El MINI Cooper aceptó el reto con estilo, gracias a los montantes amortiguadores MacPherson en el eje delantero, a los ejes traseros de igual longitud, al eje trasero multibrazo único en el segmento de coches pequeños, a los frenos de disco en las cuatro ruedas y al sistema DSC (control dinámico de estabilidad).

MINI Cooper: creatividad en el uso del espacio, ligereza y sensación de correr en un kart.

Pero el Cooper no solo consiste en potencia, como se demuestra claramente al comparar el MINI clásico con sus dos sucesores. La clave aquí es el principio básico de la creatividad en el uso del espacio combinada con la sensación de correr en un kart. Estos famosos rasgos de conducción, son los que disfrutan los conductores tanto en los sinuosos caminos rurales como en las calles de cualquier ciudad del mundo. Hace cincuenta años se presentó el Mini Cooper de 70 HP y hoy, su descendiente más joven pone sus 135 kW/184 HP a disposición de su conductor. Por si eso no fuera suficiente, el motor turboalimentado que propulsa el MINI Cooper S también establece el punto de referencia para la eficiencia en su categoría de potencia.