El fonograma es uno de los medios que la ley reconoce como soporte material de una creación, en este caso musical, ya que se plasman una serie de ideas ya sean originales o derivadas.Esta fijación de ideas en el soporte material que dan origen a la obra, concede una serie de derechos al autor frente a terceros.

Fonograma etimológicamente, quiere decir escritura o grabación de sonido. La Convención de Roma lo define como: ‘’toda fijación exclusivamente sonora de los sonidos de una ejecución o de otros sonidos, Artículo 3b’’.






Ha sido el medio idóneo para grabar obras musicales con la participación de gran riqueza de diferentes instrumentos, voces, grandes estudios, ingenieros, músicos, diseñadores, etc, que han propiciado que el fonograma como tal, independientemente del género musical que haya sido transmitido y escuchado por millones de personas en todo el globo terráqueo, siendo éste una gran aportación tecnológica en la humanidad aunque tristemente tienda a desaparecer en unos cuantos años, así como sucedió con el disco de vinil, o LP y el cassette.

Así como obras literarias plasmadas en un soporte material llamado libro, en las cuales participan grandes autores como Shakespeare, Miguel de Cervantes Saavedra, Octavio Paz entre otros, esta también el fonograma traducido en nuestros días como CD, un fenómeno de la inspiración de compositores como Cut Copy, los Doors, los Beatles, que nos transmiten una serie de sentimientos que nos llevan a volar por distintas etapas y distintos mundos, plasmados en un soporte material.

Dicho soporte material ya que su génesis es el mundo de los valores, detectados, captados, por la excepcional facultad del artista poseedor de la fina sensibilidad que le permite transformar un valor abstracto en una obra concreta. La grabación de la interpretación de una obra musical, hecha por un artista, constituye un bien inmaterial que puede adquirir enorme valor comercial.

Al productor fonográfico corresponde la inicativa, y la responsabilidad de su creación, contratando al intérprete, obteniendo la autorización para la fijación de la obra y poniendo al servicio de la producción fonográfica su talento artístico y los medios técnicos a su disposición. Denominamos fonograma al resultado de la captación, registro, complementación, procesamiento y mezcla de sonidos que realizan los productores fonográficos, cuyo soporte original es la “cinta master”.

http://youtu.be/oNbgYJvyMK8

La creación de un fonograma involucra un largo proceso, durante el cual se deben ejercitar habilidades técnicas y criterios artísticos que imprimen a la obra el sello de un sonido particular. Los productores fonográficos escogen composiciones musicales y artistas intérpretes; seleccionan estudios y técnicos de grabación; preparan, controlan, dirigen y escogen temas de sonidos; procesan la entrada de sonidos desde los diferentes micrófonos hacia las distintas pistas de la cinta multicanal; registran los sonidos; añaden, quitan o modifican los sonidos registrados para obtener determinadas calidades; mezclan y balancean los sonidos de las diferentes pistas y, finalmente, obitenen un registro derivado unificado, que se denomina “fonograma”.

Esa creación y maquila cada vez es menor, y ojalá que nunca se pierda y quede como un objeto de culto, pero si es indudable la captación del mercado musical por los medios digitales.

El fonograma registrado en la “cinta master” se copia en soportes: Antiguamente CD’s, LP’s, casetes de acuerdo con el proceso industrial de fabricación, al que se destine y estos soportes intermedios se utilizan en los equipos que confeccionan los ejemplares que luego se distribuirán comercialmente.

En la actualidad para mi punto de vista muy particular la palabra esta en desuso, ahora hablamos de archivos digitales, los cuales deben de ser contemplados en los diferentes ordenamientos jurídicos.

Esta expresión de Fonograma, que realmente es el soporte materia ha ido mutando en el tiempo y ahora es simplemente una definición romántica, por ello valdría la pena adecuarnos a los avances tecnológicos con el fin de estar a la par en una industria que va creciendo junto al entorno digital.