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Como lo he venido sosteniendo, hablando siempre de nuevos modelos y leyes que puedan favorecer a todos los sectores de la industria del entretenimiento, principalmente a los artistas. Sabemos que necesitamos una nueva ley de derechos de autor, tanto en nuestro país como en diferentes partes del mundo.

En días recientes y a quince años de la Digital Millennium Copyright Act, se ha especulado y se hablado que es necesaria una reforma a la legislación de derechos de autor en Estados Unidos, con manifestaciones de la Directora del Registro de Derecho de Autor de EE. UU., María A. Pallante, la cual formulo dicha propuesta ante la Comisión de Judicatura de la Cámara de Representantes.

Definimos a la Digital Millennium Copyright Act (DMCA) (El Acta de Derechos de Autor Digitales del Milenio) es una ley de copyright (derechos de reproducción o de autor) de Estados Unidos que implementa dos tratados del año 1996 de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).

Esta ley sanciona, no sólo la infracción de los derechos de reproducción en sí, sino también la producción y distribución de tecnología que permita sortear las medidas de protección del copyright (comúnmente conocidas com DRM); además incrementa las penas para las infracciones al derecho de autor que se encuentra navegando en la red.

Es el documento que restringe que el contenido sea mayormente distribuido y frena la creación de cultura.

Algunas organizaciones, como la Electronic Frontier Foundation (EFF), hacen evaluación de los efectos de las medidas para evitar saltarse las protecciones de la DMCA. Según la EFF, la sección 1201 de la ley paraliza la libertad de expresión y la investigación científica, pone en peligro el uso legítimo e impide la competencia y la innovación. Lo cual es completamente cierto, por ello debemos de presionar para gestionar nuevas propuestas que eviten restringir y provoquen a la creatividad a ser explotada.

Es importante equilibrar la propiedad intelectual con el avance tecnológico, no prohibiendo y haciendo más rígida la ley. No necesitamos policías en la ley, necesitamos patrullas de rescate que ayuden a compartir contenido y facilitar la promoción de obras artísticas.

La propuesta de reforma en la ley en Estados Unidos pretende.

  1. Aclarar el alcance de los derechos exclusivos (como lo mencionamos en el artículo antepasado, se debe se suavizar dichos derechos exclusivos, eso no significa dejar de proteger al autor, pero encontrar el justo medio para logar ese equilibrio del que hablo.)
  2. Revisar excepciones y limitaciones para bibliotecas y archivos
  3. Hacerse cargo del acceso por personas con discapacidades.
  4. Exceptuar de autorización a copias incidentales y mejorar aspectos propios del registro. Las que considera como áreas prioritarias son: criminalizar el streaming no autorizado, regular las obras huérfanas e incorporar el derecho de comunicación pública a la ley estadounidense.

Como podemos ver, se sigue sosteniendo la teoría de criminalizar y perseguir, lo cual debemos de dejar atrás.

Es buena la idea de renovar la ley y proponer, pero no podemos coartar la distribución masiva que es tan benéfica para el artista. Ese punto 4 de criminalizar el streaming no autorizado, me parece un retroceso y una forma de pensar muy arcaica, debemos de compartir y crear nuevos modelos.

Pallante aboga por mayor control contra el streaming ilegal de contenidos, defendidos en el proyecto de cancerígeno ley SOPA.  Es muy fácil prohibir pero es mejor construir.

Pallante pidió hacerse cargo de la actualización de las disposiciones sobreenforcement, actualizar el marco de las transmisiones por cable y satélite, y reformar el mercado musical y los modelos de licenciamiento, abogando por mayor regulación privada. Asimismo, defiende la entrega de la agenda estadounidense de derechos de autor a una entidad distinta del Congreso.

Ya estaba emocionado al conocer esta noticia, esperaba algo sustancial y una propuesta coherente a los cambios tecnológicos, pero me desilusioné al observar que con las mismas propuestas de siempre basadas en la protección de las trasnacionales.

En la audiencia hablo del a “piratería” como un problema donde aparecen grandes proveedores y descargadores de contenidos. Supuesto que realmente ya no se debe de tocar. El entretenimiento es una industria millonaria que realmente la piratería no es el problema. No es que defienda la piratería, sino que pretendo generar la conciencia de actuar en lugar de quejarse..

Podemos decir que es interesante la intención de la jefa del “Copyright Office“, pero los derechos de autor y la propiedad intelectual, necesita cambios actuales velando por la distribución del contenido con las nuevas formas digitales, proponiendo esquemas de los cuales se genere negocio todos, dejando a lado las limitantes.