Siempre nos hemos puesto a pensar el por que la protección a las obras en relación a su creador, hay posturas que la avalan y otras que la critican. Desde que Estatuto de la Reina Ana logro cierta protección a la creatividad editorial y a la sociedad de la Ilustración, no se han podido abrir esos candados y en consecuencia han ido aumentando en gran parte gracias a los abogados de la industria del entretenimiento, las empresas trasnacionales y los grupos de presión.

Con esto denota una protección y la propiedad de una obra frente a terceros, lo cual se puede considerar como la propiedad de una cosa, donde si ese tercero la toma sin autorización se considera como un robo, se considera como un robo de un coche, de una camiseta o de cualquier bien mueble o inmueble.

Esta mentalidad es la que creo que debe de cambiar, si bien en cierto que debe existir un reconocimiento frente a una creación, es momento de asumir los riesgos del cambio generacional y no seguir inmersos en modelos como el aumento del copyright  citando a los Estados Unidos, donde los titulares de derechos de autor obtuvieron la  protección de “95 años como resultado de una prórroga concedida en 1998.

Estos modelos antiguos siguen creando según ellos modelos de protección que ayudan a la economía solo ciertos autores, pero provocan un retroceso en la cultura como es el caso de ” Mickey Mouse Protection Act ” [Ley de Protección Mickey Mouse].

Muchos dicen que extendiendo los derechos de autor aumenta la creatividad y creo que es completamente al contrario, cualquier persona y cualquier artista entre mas música, mas textos, mas diseños, etc. Tenga a su alcance, su cultura aumentará, realizara sus propias interpretaciones de dichas obras y con ello generará mayor creatividad.

La protección en exceso no logra fomentar la difusión de una obra, su impacto e influencia ante la sociedad. Los Derechos de autor una concesión temporal de un gobierno apoyando el monopolio de la copia de una obra,

El argumento moral de la protección es totalmente válido pero debemos encontrar el punto de equilibro ante el argumento de la difusión de una obra que un artista anhela, y ahora con la apertura de la tecnología debemos de aprovecharla.